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Los estudios han ido mostrando en los últimos tiempos que la inversión publicitaria crece en el terreno online en general y sobre todo lo hacen en el universo móvil. Esto ha hecho que el entorno publicitario móvil haya empezado a despertar todavía más interés. Las empresas saben que tienen que estar ahí si quieren conectar con los usuarios potenciales de sus servicios y de sus productos, las diferentes industrias que viven de la publicidad están intentando posicionarse mejor en el entorno móvil y los nuevos players intentan hacerse con un hueco en ese entorno.

Pero, por supuesto, no todos los potenciales elementos en juego en el entorno móvil son exactamente legítimos. Los cibercriminales también le ven el potencial y han empezado a migrar sus 'esfuerzos'. Los próximos grandes timos en publicidad en internet llegarán - si no lo están haciendo ya - del entorno móvil.

De hecho, el fraude publicitario móvil está al alza. Se podría decir que es un 'mercado' en crecimiento. Un estudio de AppsFlyer acaba de desvelar que no solo ha aumentado el fraude publicitario móvil, sino que además se ha vuelto muy sofisticado, lo que hace que las cosas sean todavía más complicadas para la industria.

El análisis, que ha estudiado 17.000 millones de instalaciones en todo el mundo de 7.000 apps durante los últimos doce meses, ha determinado que una cuarte parte de las instalaciones de apps era fraudulenta. El número ya es impresionante, pero lo es más si se tiene en cuenta lo que significa si se hace una comparativa histórica. En el período de tiempo analizado, el fraude en las aplicaciones móviles se ha triplicado.

El fraude es cada vez más sofisticado

El fraude, en este caso, funciona haciendo creer que la app se ha instalado en muchas ocasiones en los móviles de personas. En realidad, de esos usuarios no son reales. Esto crea no solo datos erróneos sobre cuánta gente ha instalado la app en cuestión, pero también un potencial mercado para el fraude publicitario. Esos anuncios que estará sirviendo la app en esos supuestos móviles no los estará viendo en realidad nadie.

A eso además hay que sumar el otro punto que ha determinado el estudio. El fraude es cada vez más sofisticado y los cibercriminales están haciendo cada vez mejor (para ellos, peor para la industria) las cosas. "Los defraudadores se han convertido en tan sofisticados que pueden esencialmente generar tanto fraude como quieran usando instalaciones falsas", explica uno de los responsables del estudio.

Además, la sofistificación de los defraudadores no se limita solo al lograr las instalaciones falsas, sino que están haciendo un trabajo mucho más amplio y mucho más profundo a la hora de crear esa ilusión de que alguien está viendo anuncios que no está viendo realmente nadie. Hace unos meses, un reportaje de investigación de Buzzfeed desvelaba una trama que se había convertido en un esquema multimillonario, como explicaban.

Los responsables de la trama aprendían de sus usuarios reales de apps cómo se comportaban para que así sus bots podían replicar el comportamiento humano de forma más efectiva y lograr defraudar más dinero y de forma más difícil de detectar en publicidad que nadie estaba viendo. La lista de apps afectadas implicaba a 125 nombres, algunos muy populares. Uno de los movimientos que usaban los defraudadores era el de comprar apps que ya tenían éxito en la Play Store y así partir de algo ya popular entre los consumidores.

En 2017, como apuntaba un estudio entonces, las marcas perdieron 2.000 millones de dólares por culpa de estas instalaciones de apps falsas. Si se tiene en cuenta que los últimos datos hablan de que el fraude se ha triplicado, es fácil imaginar que el efecto que tiene en la publicidad también lo haya hecho.