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En la larga lista de elementos que se están valorando como posible solución al hartazgo de los consumidores en términos publicitarios y al hecho de que cada vez ven menos la publicidad y la reciben de peor grado, en los últimos tiempos han aparecido los anuncios de menor duración. En lugar de apostar por el formato tradicional, se ha empezado a experimentar con anuncios mucho más cortos que hacen que los consumidores no sientan que están siendo bombardeados con publicidad interminable.

El formato arrancó en la red, convirtiéndose en la gran estrella emergente en la publicidad online en vídeo (especialmente cuando empezó a convertirse en el formato aprobado cuando se quería lanzar publicidad sin botón de 'saltar este anuncio' en plataformas como YouTube).

Pero el formato no se quedó solamente en internet y las marcas y las empresas han empezado también a probar los resultados que podrían conseguir con ello en otras plataformas. El anuncio llegó a la televisión, cuando las networks estadounidenses empezaron a experimentar con el formato publicitario y a emplearlo como elemento de llamada para los grandes anunciantes. Entonces se les vendía como un formato publicitario que les iba a permitir conectar mucho mejor con los jóvenes.

En general, el anuncio de seis segundos se veía como una respuesta a la crisis del anuncio de siempre. Los estudios sobre tiempo de duración de la publicidad habían ido demostrando que un anuncio de 15 segundos podía ser tan efectivo como uno de 30, lo que abría el camino para la llegada de nuevos formatos publicitarios. La publicidad funciona aunque sea más corta, siempre que los anunciantes comprendan que tienen que construir su historia de un modo diferente.

El paso del tiempo podría haber además dejado todavía más clara la necesidad de posicionarse de un modo mucho más claro en este terreno y de incentivar todavía más este tipo de anuncios. Tanto es así que hay quienes ya ven que los próximos meses serán un momento de crecimiento y expansión del anuncio de corta duración.

El futuro del anuncio de breve duración

Como explican en un análisis en Warc, cada vez más los anunciantes están prestando más atención al formato y están empezando a usarlo más (televisión incluida). Pero esta mayor atención al formato y a este tipo de anuncios implica también reajustar lo que se hace y cómo se hace. Como señalan en la conclusión del análisis, las marcas y sus responsables de marketing tienen que ser capaces de comprender que tienen que cambiar también la ejecución del anuncio y que se tienen que asegurar de que en esos segundos están logrando los mismos resultados y apostando por los puntos clave que quieren destacar.

En realidad, los anunciantes tienen que tener en cuenta lo que han aprendido haciendo anuncios más largos (centrarse en puntos claves, usar un buen storytelling, etc) para crear una historia sólida que conectará con la audiencia.

El futuro de los anuncios de corta duración es por tanto muy positivo. Como apunta un experto en el análisis de Warc, se espera que se conviertan en una increíble oportunidad para los responsables de marketing y publicidad en los próximos 12 a 18 meses. Es decir, en año/año y medio se estará viviendo una explosión de este formato publicitario. El hecho de que en internet sean cada vez más comunes ha hecho que los consumidores sean también más receptivos a ellos en otros escenarios.

Para los consumidores, si está bien ejecutado, el anuncio breve aporta lo mismo en términos de información y conexión con la marca que uno de más duración. Como demostraba un estudio, elaborado por Phoenix MI sobre una muestre de 38.000 adultos que vieron anuncios de televisión de corta duración, logran los mismos datos en recuerdo del anuncio o de la marca o en conexión con la marca de lo que pueden conseguir otros anuncios de mayor duración.