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Malas noticias para Google en el plano europeo: la Comisión Europea acaba de imponer una multa millonaria a la compañía. No es la primera vez que Google se enfrenta a la UE y sufre las consecuencias. En esta ocasión, la clave está en la publicidad.

La Comisión les ha impuesto una multa de 1.490 millones de euros por infringir, según explica la CE en un comunicado, "las normas de defensa de la competencia" en la Unión Europea. La Comisión ha determinado que las condiciones de Google imponían "una serie de cláusulas restrictivas en los contratos con sitios web de terceros" que hacían que sus potenciales competidores en el mercado de la publicidad online tuviesen menos margen de maniobra. La Comisión es tajante: creen que esas condiciones hacían que la competencia no pudiese ocupar espacio en los sites web que Google tenía en su red.

"La Comisión ha impuesto hoy una multa a Google de 1,49 miles de millones de euros por uso irregular de su posición dominante en el mercado como intermediario de anuncios de búsqueda en línea", señala en el comunicado comisaria Margrethe Vestager, encargada de la política de competencia. "Mediante la imposición de restricciones contractuales contrarias a la competencia en sitios web de terceros, Google ha reforzado su dominio en la publicidad de búsqueda en línea y se ha protegido de la presión de la competencia", añade.

La Comisión cree que Google ha incumplido la ley y que lo ha hecho además durante ya más de diez años. La comisaria señala incluso que "estas prácticas, que se han prolongado durante más de diez años, son ilegales y han impedido a otras empresas competir por sus propios méritos e innovar, y a los consumidores disfrutar de las ventajas de la competencia".

Pero ¿qué es exactamente lo que ha hecho que Google entre en la zona oscura para la Comisión?

El problema está en los servicios de búsqueda

Por qué Google abusa de su posición | Imagen Comisión Europea

La Comisión cree que el problema está en los buscadores internos de los sites que emplean AdSense. Cuando esas búsquedas se hacen empleando el servicio AdSense for Search, Google es el encargado de ofrecer la publicidad vinculada a las búsquedas. Microsoft o Yahoo no pueden posicionar anuncios ahí, lo que hace que según la comisión no exista un libre mercado.

La Comisión ha tenido en cuenta que Google incluyó cláusulas de exclusividad a partir de 2006 (prohibiendo a los sites editores el poner anuncios de búsqueda de su competencia en las páginas en las que se servían resultados de búsqueda) que en 2009 se convirtieron en en sistemas "cláusulas «Premium Placement»", como explican en el comunicado de la Comisión. Google se blindaba así los puestos más destacados y visibles en esas páginas.

En 2009 también se incluyeron cláusulas que obligaban a pedir permiso a Google antes de hacer cambios en cómo se servía la publicidad. "Eso significaba que Google podía controlar la capacidad de atracción de los anuncios de búsqueda de los competidores y, por lo tanto, las posibilidades de hacer clic en ellos", señalan desde la Comisión en su comunicado.

El 1,29% de sus ingresos

Dado que Google tenía más de la mitad del mercado durante los años analizados, sus competidores no tenían margen de maniobra - o eso ha concluido la Comisión - para entrar en las webs europeas.

La Comisión recuerda que tener una posición dominante en el mercado no es ilegal, pero sí lo es abusar del poder que otorga esa posición. Eso es lo que creen que ha hecho Google. Creen que no han dejado que la competencia creciese y que por eso los editores web no tenían mucho más donde escoger para posicionarse. "Google no ha demostrado que las cláusulas generen una eficiencia que pueda justificar sus prácticas", apunta.

Google abandonó estas reglas del juego en 2016, cuando la Comisión Europea inició el proceso que llevaría a la decisión de hoy. Aun así, la Comisión ha tenido en cuenta lo que ocurrió entre 2006 y 2016. La multa es el equivalente al 1,29% de todos los ingresos que Google movió durante 2018, según apunta la Comisión. Esta no es la multa más alta impuesta a la compañía por la Unión Europea y sus organismos. En 2018, ya multó al gigante con 4.340 millones de euros por usar Android para posicionar el motor de búsqueda de Google.

En una publicación en el blog corporativo de Google, Kent Walker, su vicepresidente senior de asuntos globales, apunta que han ido haciendo cambios en su funcionamiento a medida que Europa los ha ido reclamando. "Hemos estado escuchando atentamente el feedback que hemos ido obteniendo, tanto de la Comisión Europea como de otros", explicaba. "Como resultado, en los próximos meses, haremos más cambios en nuestros productos en Europa", añade. Google se compromete, en resumen, en cambiar lo que molesta a Europa, como ya hizo con Android y con su otra gran multa, la vinculada a Google Shopping.