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Una de las grandes promesas que YouTube hizo cuando lanzó su aplicación especial para niños fue la de que aquel sería un espacio seguro en términos de contenidos y de publicidad. Lo cierto, sin embargo, es que pronto protagonizó su escándalo sobre qué contenidos se servían y cómo encontrar publicidad de marcas (especialmente confusos contenidos de marketing) era demasiado fácil.

Esa cronología fue una muestra bastante clara de un problema que YouTube tenía y sigue teniendo. A pesar de que en teoría el servicio solo puede ser empleado por mayores de 13 años, la edad para hacerse cuenta, los niños se han convertido en activos usuarios de la red de vídeos y los contenidos específicos para el público infantil se han asentado como de los más populares y visionados de la red. No es solo que Peppa Pig o Pocoyó triunfen bajo demanda, es que además en la última lista de youtubers que más dinero hacían el puesto número uno estaba ocupado por un niño que hacía reviews de juguetes.

Por tanto, el cómo y qué ven los niños (en la app pero también fuera, muchos de esos usuarios infantiles emplean YouTube 'normal') se ha convertido en un elemento clave que YouTube tiene que tratar y que tiene que cuidar y en uno de esos quebraderos de cabeza que la compañía tiene que abordar. Además de serios problemas de imagen pública, YouTube ya ha tenido que afrontar un pago cuantioso por una penalización pública y hacer propósito de enmienda a lo grande y en público.

YouTube ha sido multado con una penalización de 170 millones de dólares en Estados Unidos. La red de vídeos ha sido multada por recopilar datos de sus usuarios, algo que no podría hacer salvo permiso expreso de los padres si estos son niños.

La multa es cuantiosa, pero quizás podría haber sido incluso peor. Google, la dueña de YouTube, cerró un acuerdo con la Federal Trade Commission para concluir las investigaciones que habían arrancado contra ellos por el uso de datos de menores de 13 años. Como recordaban entonces en MarketWatch, la cantidad es mínima si se piensa que Facebook tuvo que pagar meses atrás 5.000 millones de dólares por violaciones de privacidad.

La multa no fue más que un primer paso: YouTube ha prometido que eliminará la publicidad personalizada de los contenidos destinados a niños. En los próximos meses, YouTube partirá de la base de que todos los vídeos de contenidos infantiles están siendo vistos por un niño (aunque no sea así) y modificará cómo gestiona esos contenidos. La cantidad de datos que recogerá de esos vídeos serán mínimos (solo los que necesitan para que el servicio funcione, prometen) y también cambiará su estrategia de publicidad. Los anuncios personalizados desaparecerán de esos contenidos, como lo harán las notificaciones y los comentarios.

Por supuesto, la decisión no viene marcada solo por el interés de Google de hacer las cosas mejor. Como recuerdan desde Cnet, muchos de estos puntos son parte del acuerdo alcanzado por el gigante y la FTC. Esta última ha anunciado también que los canales que publican contenido para niños y que no lo identifican como tal se expondrán a ser multados por el organismo. YouTube también anunció que dedicará más recursos a desarrollar su app para niños y a la creación de contenidos para niños de calidad.

¿La solución a los problemas?

La gran cuestión es si esto servirá para terminar con los riesgos que la plataforma supone en los contenidos infantiles para los niños y para las marcas. Estas últimas corren el riesgo de ver cómo les estalla un escándalo si sus anuncios y mensajes acaban asociados de forma errónea con esos contenidos. Además, servir publicidad personalizada vinculada a los vídeos infantiles puede hacer que se sirvan anuncios que en realidad estaban pensados para la cuenta de los padres - y su perfil - y que se pierden ante un público que no es relevante. Las marcas pagan así por visionados y clics que no quieren.

Lo cierto sin embargo es que el mercado publicitario y los contenidos para niños en la red navegan por más aguas pantanosas. Ryan ToysReview, el niño que hace reviews de juguetes y que fue el mejor pagado youtuber del año pasado, acaba de ser acusado de servir publicidad encubierta.