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Google ha ido anunciando diferentes movimientos en Chrome con respecto a la publicidad, que cambian las normas del juego y que obligan a los marketeros a cambiar cómo operan y qué hacen. El año arrancó con el golpe definitivo contra las cookies, cuando la compañía anunció que su navegador empezará a bloquearlas por defecto. El cambio tardará dos años en aplicarse, pero tendrá consecuencias claras y directas en el ecosistema publicitario.

No es la única maniobra que Google realizará en el mercado de la publicidad online. Chrome lleva ya algún tiempo bloqueando ciertos tipos de anuncios. En septiembre anunciaba que iba a bloquear aquellos que consumían demasiados recursos y en el pasado anunció lo propio con aquellos que resultaban demasiado molestos y que no cumplían con las recomendaciones de la publicidad más correcta.

Estas últimas maniobras podría parecer piedras contra su tejado (Google vive de los anuncios), pero no lo son. Bloquear aquella publicidad que resulta más molesta es un movimiento claro para evitar espantar a los consumidores.

Estos están cada vez más hartos de los anuncios que resultan molestos e invasivos, lo que ha modificado por completo sus patrones de navegación online, sus preferencias y hasta el uso de sistemas que bloquean los anuncios. La industria necesita que los consumidores vean la publicidad, por lo que garantizar que esta será positiva y tendrá una experiencia de uso más fluida parece una buena opción de trabajo.

Le ha llegado el turno a los anuncios en vídeo

Ahora, Google va a empezar a bloquear en Chrome uno de los formatos publicitarios que despiertan un elevado rechazo entre los consumidores. Chrome bloqueará los anuncios en mid-roll y otros formatos publicitarios en vídeos.

Entre ellos se incluyen los anuncios en pre-roll de 31 segundos o más que no se pueden saltar tras 5 segundos o los anuncios de display que ocupan un tercio del reproductor de vídeo. Eso sí, solo será en vídeos de corta duración. Chrome seguirá una de las recomendaciones de la Coalition for Better Ads, que recomienda no incluir este tipo de anuncios en vídeos que tienen una duración inferior a los 8 minutos.

Son, en definitiva, anuncios que los consumidores consideran disruptivos y molestos. Al fin y al cabo, ¿quién no se ha sentido frustrado ante un vídeo online en algún medio en el que para ver algo muy breve - y muchas veces que es originalmente contenido publicado en YouTube o en una red social - el medio en cuestión obliga a pasar por varios anuncios casi más largos que el contenido?

Chrome empezará a aplicar esta normativa el 5 de agosto. Y, curiosamente, como señalan en The Drum, YouTube, el negocio de vídeos de Google, no será ajeno a la norma. También le aplicarán estas medidas. Aun así, los expertos creen que los más perjudicados por la medida serán los medios pequeños que se lanzan a incluir todo tipo de anuncios en sus vídeos para monetizarlos de un modo rápido.

El movimiento de Chrome - teniendo en cuenta que es el navegador con mayor cuota de mercado en todo el mundo - podría funcionar como un regulador del mercado y tener un efecto llamada. Sabiendo que esos anuncios no se van a ver, los players online podrían pasar a directamente ignorarlos.

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