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Un estudio británico concluye que son demasiado lentas a la hora de atajar el problema

La publicidad falsa se ha convertido en un problema serio para la industria publicitaria online. Los anuncios que engañan a los consumidores de una manera o de otra circulan por la red sin mucho problema y lo hacen además no solo por páginas de dudosa calidad sino también por espacios que deberían ser seguros. Las redes publcitarias de Google y de Facebook tienen demasiados anuncios falsos y están haciendo demasiado poco para acabar con ellos, según acaba de señalar un estudio británico.

Los anuncios fraudulentos cuentan con una presencia constante en sus redes publicitaria y, según el estudio realizado por el grupo de consumidores Which?, los dos gigantes no están siendo efectivos a la hora de frenarlos, incluso cuando los consumidores los alertan de su existencia.

Esto es un problema, ya que muchos de estos anuncios tienen un impacto en la reputación de marcas reales (uno de los modelos de publicidad fraudulenta es la que usa la reputación y la imagen corporativa de una marca popular para vender productos falsos) pero también en la publicidad digital de forma generalizada. Hace que los consumidores pierdan la confianza en estos contenidos y sean mucho más escépticos a la hora de procesar la publicidad, por muy legítima y real que sea.

Además, la lentitud de los grandes del mercado publicitario a la hora de atacar el problema es también problemática por otra razón. Los consumidores han estado encerrados en sus casas durante el último año y han pasado mucho más tiempo conectados a la red, lo que ha hecho que el fraude publicitario se disparase.

Diferentes estudios han ido señalando que el fraude aumentó y que el impacto económico que ha tenido ha sido superior a lo esperado en tiempos 'normales'. Tiene lógica: los cibercriminales suelen usar los momentos de pico de atención - como las fiestas o las campañas de venta - como gancho para sus acciones fraudulentas. El año último ha sido una suerte de sublimación de esa idea.

Más habitual en Facebook que en Google

Volviendo a los datos del estudio británico, uno de cada tres consumidores que han visto un anuncio falso y lo han reportado afirma que esa publicidad no fue eliminada de la plataforma. Es lo que señala el 34% de los consumidores que reportaron un anuncio falso en Google y un 26% de los que lo hicieron en Facebook.

En general, los consumidores encuestados señalan que Google es el que peor gestiona los avisos de anuncios falsos, aunque donde es más habitual cruzarse con ellos es en Facebook. Así, solo un 19% de los consumidores ha visto un anuncio falso en Google frente al 27% que lo ha hecho en Facebook.

El problema con estos anuncios no es solo que existan, sino que cada vez son más refinados y eficaces. Los ciberdelincuentes logran que la experiencia de navegación de sus landing pages sea muy parecida a la de la marca real a la que quieren suplantar o generan una sensación de seguridad en sus consumidores. Con ello, mejoran sus resultados y logran una mayor conversión, por muy maliciosa que sea.

La gran cuestión es, ahora, qué responsabilidad tienen los gigantes de las plataformas publicitarias en que esto ocurra. Los gigantes insisten en que esas prácticas están prohibidas y que las persiguen, pero los datos dejan claro que están ahí y siguen llegando a los consumidores.