Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...
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Al empezar a escribir este post tengo la sensación que va a terminar siendo uno de esos de los de “hacer amigos”. Pero, ¿Para que sirve un blog personal si uno no dice lo que piensa?

Uno de los debates típicos de los programas de cotilleo gira alrededor del derecho de un ”famosete” a su privacidad cuando durante años se ha dedicado a ganar dinero vendiendo su intimidad. En esos debates se deduce que una vez que te expones, y cobras por ello, todo lo que hagas debe ser del dominio público. Cuando estas situaciones suceden, es cuando el/la famosillo/a de turno se ha convertido en un producto. Es un tipo de prostitución en el que vendes tu vida a cambio de dinero y parece que una vez superada la linea roja no hay vuelta atrás.

Desde el momento en el que empecé a trabajar con la Marca Personal tuve muy claro que aquí de lo que se trata no es de venderte tú sino lo que haces. Por lo tanto, tu valor debe estar en tu contribución, tu aportación y no en tí mismo. Lo importante es que hables de tu trabajo y no de tí. Tu misión es hacer todo lo posible para que tu entorno mejore o se desarrolle. Y si eso lo haces bien, generas confianza, aumenta tu valor y tu posicionamiento se fortalece.

Con La Red, la posibilidad de dar a conocer tu trabajo es mucho mayor además de mucho más sencillo y barato. Así que, un profesional dispone de un escaparate magnífico para exponer su obra, sus logros, sus ideas, su contribución… o sus estupideces.

Hasta la llegada de lo dospuntocero, los autores, artistas, creadores, científicos o profesionales de todo tipo tenían lectores, espectadores o fans y su trabajo consistía en hacerlo de la mejor forma posible para dejar una huella profunda, memorable y definida en estos. Esto les podía llegar a convertir en Iconos, que es algo así como el Premio Nobel de la Marca Personal.

Pero, de pronto, con la filosofía dospuntocerolense ocurre algo parecido a lo que sucede en el mundo del cotilleo. Se podría resumir así: “Si tienes un blog, una cuenta en Twitter o un perfil en Facebook eres del dominio público, te debes a tus seguidores, fans o “amigos” (a los que no conoces) y tienes que conversar. Si no lo haces eres un imbecil o algo muchísimo peor, eres un gurú”.

Creo que estamos viviendo un cambio importante en la forma de comunicarnos y eso implica también una redefinición de la forma de relacionarnos. Como dice la canción, términos como “amigo” se nos están rompiendo de tanto usarlos. Decir que alguien es un seguidor o un fan solo porque hace el enorme esfuerzo de mover un dedo unos milímetros para hacer clic en un ratón es algo ridículo. Eso es devaluar a quienes realmente te apoyan y aprecian lo que haces.

Pensar que por el hecho de alcanzar un cierto grado de visibilidad debes dedicar una parte importante de tu vida a conversar con tus “seguidores” me parece como mínimo extravagante. Creo que el egocéntrico no es el que no responde comentarios o no da las gracias por un Retwitt sino aquel que cree que ha alcanzado ese grado de Mesías en el que debe mantener contentos a sus “discípulos”.

¿Significa eso que hay que despreciar a quienes aprecian tu trabajo y te lo demuestran dedicando parte de su tiempo a decírtelo? ¡De ningún modo! Lo que creo es que las relaciones en La Red deben sustentarse en tratar de aportar cosas interesantes y, si surge, recibir el aplauso virtual de quienes disfrutan o se benefician de ello para saber si vas por buen camino. Tu forma de mostrarles respeto es seguir haciendo las cosas bien y tratando de mejorar cada día.

Creo que en dospuntocerolandia existen muchos grados de relaciones que van desde la persona que llega a tu sitio por casualidad y no vuelve jamás hasta aquella a la que acabas conociendo personalmente y estableciendo, esta vez sí, una amistad. Creo que precisamente estos últimos son los que te conocen bien y saben que si no contestas a un comentario no es porque no les aprecies sino porque no has podido o simplemente porque saben que eres así (lo que no descarta que sigas siendo un imbecil).

Mi opinión sobre la forma de actuar en La Red es muy clara respecto a lo que algunas cosas implican en relación al Branding Personal.

Creo que lo dospuntocero debe girar alrededor de lo profesional y dejar a un lado lo personal. Eso implica que uno no debe hablar de sí mismo. Debe dejar que sea su trabajo el que hable por él/ella.

Creo que el hecho de aportar ideas o de dar visibilidad al trabajo de cada uno no implica convertir tu blog o tus redes sociales en una especie de consultorio abierto 24/7. Salvo que lo digas explicitamente.

Creo que a veces se considera que un profesional que tiene cierta actividad en dospuntocerolandia es alguien que “vive” en La Red cuando, en realidad, muchos solo dedicamos una parte muy pequeña del día o de la semana a ello. Si alguien se ofende porque no recibe respuesta de alguien que escribe un blog o tiene una cuenta de Twitter es porque quizás le falta la empatía suficiente para entender que la otra persona no ha tenido ni un momento de respiro, está ayudando a sus hijos a hacer los deberes o viendo una película con su mujer/marido en el único momento de tranquilidad del día.

Creo que, en ciertos entornos, se piensa que todo el mundo tiene “artillería” digital supersofisticada y la posibilidad de estar conectado permanentemente cuando todo lo que tienes es un teléfono de antepenúltima generación (o algo peor, una Blackberry) y un ordenador de sobremesa que tarda varios minutos en arrancar. El que hagas uso de La Red no te convierte en Community Manager.

Creo que si estamos cambiando la forma de conectarnos con otras personas, tambien hay que cambiar la forma de entender las relaciones y la etiqueta en La Red (que va mucho más allá de evitar escribir con Mayúsculas o poner un emoticono).

Creo que antes de juzgar a otros y de hacer esos decálogos tan ingeniosos e inquisidores en los que se descalifica (¡Qué facil es caricaturizar!) la forma de actuar otras personas habría que intentar ponerse en el lugar del otro. Seguro que hay imbéciles, pero pueden estar a los dos lados de la mesa.

Creo que la diferencia entre un “amigo” y un AMIGO está en que este último no te va a juzgar ni a descalificar por algo que haces (o no haces) precisamente porque te conoce y no por lo que deduce de media docena de Twitts o unos cuantos posts. Un AMIGO sonreirá con complicidad al leer este post porque me conoce y sabe leer entre lineas, un “amigo” solo verá un post cascarrabias.

NOTA: Mis buenos AMIGOS de soymimarca celebran su primer aniversario y lo celebran con un ebook muy sabroso. Felicidades y que cumpláis muchos más. Hace falta gente seria como vosotros cuando se trata del Branding Personal

Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...