Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...
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El mes pasado estuve realizando un proyecto en el que tuve que viajar bastante y patearme las calles de Sevilla, Valencia o Bilbao durante horas. He estado en zonas estupendas y en otras muy deprimidas. He hablado con gente de todas clases.
 
Cuando realizas un ejercicio de este tipo te das cuenta de que el mundo dospuntocero parece vivir en un universo paralelo. Mientras algunos se dedican a tratar de entender para qué sirve Pinterest, en la calle la gente busca comida en los contenedores de basura. Cuando paseas por las zonas “nobles” de algunas ciudades ves restaurantes llenos y a gente trajeada riendo sobre cualquier frivolidad sin darse cuenta que cuando vuelvan a la oficina puede estar esperándoles el finiquito.
 
Al mismo tiempo, en las últimas semanas he tenido noticias de personas cercanas que, de pronto, ven como todo aquello que profesionalmente consideraban sólido, seguro e inmutable era tan volatil como un twitt en hora punta.
 
Creo que nos hemos acostumbrado a pensar que lo que tenemos no nos lo va a quitar nadie y algo peor, consideramos que es un derecho que nos hemos ganado. Das al grifo y sale agua, das al interruptor y se enciende la luz, vas a un sitio de descargas en Internet y puedes coger gratis lo que te apetezca. Hasta que todo eso se cae.
 
Se habla mucho del drama de la gente joven que no tiene trabajo pero, y esta es sólo una opinión personal, es mucho más grave la del profesional con 40 o 50 años que se ha adocenado porque pensaba que todo estaba encarrilado y, de pronto, se ve en la calle, no ya parado sino más bien paralizado.
 
Creo que la existencia de estos dos mundos, el de los Morlocks y los Eloi contemporaneos, es una de las razones por las que el Branding Personal sólo será aceptado por una minoría.
 
De todas las críticas que he recibido cuando he hablado de Marca Personal, las más brutales siempre han venido de profesionales por cuenta ajena. La gente que me ha mirado con mala cara o directamente me ha acusado de ir contra la empresa por decir que los profesionales deberíamos tomar el control de nuestra carrera siempre ha sido algún oscuro empleado que pensaba que debía su vida a quién le pagaba su nómina.
 
Con el tiempo, algunas veces me he encontrado con alguno de esos que practicamente me acusaba de antisistema y se ha acercado para decirme que tenía toda la razón y que debió haberme hecho caso.
 
Entiendo que por eso que los expertos llaman disonancia cognitiva es dificil pensar que tu maravillosa vida actual puede dar un giro radical en cuestión de horas. Pero, como compruebo constantemente, eso sucede cada día.
 
Creo que está claro que no va a venir nadie a salvarnos, más bien al contrario. Decía el otro día en Twitter que me parece inmoral que se esté abogando por facilitar el despido mientras algunos directivos (no confundir con empresarios) tratan de poner todas las barreras a sus profesionales para que estén en “el mercado”.
 
Así que, más vale que empieces a crear tu propio proyecto. No dés nada por sentado. Actúa siempre como si hoy fuese tu último día en la empresa. Y si ya estás fuera, piensa que no es momento de RECREARTE en tu desgracia sino de RE-CREARTE profesionalmente.
 

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