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  • OPINIÓN
Profesor en ESIC

Empieza la liga, un momento que se vive con excitación por los hinchas de este o aquel club. Es tiempo de expectativas, en apenas unos meses sabremos si esas expectativas que ahora todos tienen se cumplen o no.

Todos los años a falta de noticias de otro tipo, las altas y bajas, los fichajes, toman las portadas de los periódicos deportivos, económicos y nacionales. El mercado de fichajes deja a la Liga española (a la espera de la inversión en Gareth Bale) en un cuarto puesto de las 10 ligas que más han invertido en el mercado de fichajes (241,9 MM€), por detrás de la Premier League (416,4 MM€) , la francesa Liga 1 (315,7 MM€ ) y la Seria A Italiana (315,2 MM€) y por delante de la Bundesliga alemana (209,9 MM€). Pero la liga es un alumno aventajado de la política económica al uso y  es entre  las 10 competiciones que más han invertido hasta la fecha la que presenta un balance positivo entre ingresos y gastos (142 MM€) seguida por la portuguesa (51 MM€) y holandesa (91 M€) las únicas con balance positivo, según un reportaje publicado por el portal español Fichajes.com.

La pregunta es, ¿serán una buena inversión esos 241,9 MM€?, deportivamente no lo sabemos. En cuanto al retorno de la inversión por explotación de los derechos de imagen de los futbolistas por sus clubes no lo parece, sólo Neymar que no ha cedido mi un euro al FC Barcelona por la explotación de su imagen y quizás Villa, como nueva imagen de marca del Atlético de Madrid, presentan algún atractivo a priori, aunque puede haber sorpresas. Sorpresas que vendrán por la explotación de su imagen en algún pequeño, pero atractivo nicho de mercado.

El mercado de la explotación de los derechos de imagen en el mundo online es incipiente y aun está poco desarrollado y profesionalizado, Carvajal tiene más de 110.000 seguidores en Twitter, Casemiro más de 280.000 e Isco en torno a 500.000 por hablar de las nuevas incorporaciones del Real Madrid lo que les abre una gran oportunidad si son capaces de rentabilizarlo, pero es el canterano Alvaro Morata con su millón largo de seguidores el que presenta, en nuestra opinión,  más atractivo a poco que explote de manera un poco profesional su imagen.

Vemos atractivo en los 13.678 seguidores del malaguista Roberto Chen , en los 18.406 del bético Juanfran y en los 38.302 del también bético Didac Vila o en los 37.954 del rayista Nery Castillo. Los 79.171 del jugador del Getafe FC Pedro Mosquera pueden tener algún atractivo aunque el mercado, al menos a priori, por el que compite está muy saturado.

Sin duda, creemos que la joya de la corona se la ha llevado el Real Club Celta con Rafinha y sus cerca de los 700.000 seguidores en un año de mundial, un jugador con tres mercados muy claros el gallego vigués, el catalán y el brasileño con relatos potenciales muy atractivos.

Seguro que hay una sorpresa más, alguna perla oculta capaz de explotar y rentabilizar sus derechos de imagen.

Y hablando de perlas e inversión, se habla mucho del fichaje de Gareth Bale por el Real Madrid. Se habla de cerca de 100 millones de euros de inversión. Al margen de su potencial deportivo que lo tiene y en el que no entramos, el reto está en hacer que Bale se convierta en un icono en cuanto a la explotación de su imagen y tanto él como el Real Madrid sean capaces de monetarizarla.

Por seguir con Twitter (plataforma muy sesgada pero válida como instrumento de análisis), Gareth Bale tiene poco más de 1,1 millón de seguidores, lejos de los 3,7 de Sergio Ramos, los 5,2 de Xabi Alonso y, cómo no, de los casi 20 millones y medio de Cristiano en Twitter y los 59 millones en Facebook o los 47 millones de fans de Messi también en Facebook.

Una inversión como la que se comenta que el Real Madrid va a hacer por Bale tiene sentido desde el punto de vista de explotación de su imagen si son capaces de encontrar un mercado a escala planetaria para este jugador.

El qué juegue en una selección, con todos los respetos, menor no es algo que le favorezca y las posibles colisiones entre sus marcas tradicionales y sus mercados tradicionales con las marcas y mercados de otros jugadores de la plantilla madridista elevan la altura del desafío.

Y es qué al margen del rendimiento deportivo, está la posibilidad de convertir a Bale en una excelente inversión comercial, ese es el reto.

Profesor en ESIC