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  • OPINIÓN
Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...

Imagina que trabajas en una empresa y que todo el mundo sabe que eres un profesional tremendamente valioso, casi imprescindible en algunos asuntos. De pronto, las circunstancias de la empresa cambian y se empiezan a exigir cosas inaceptables a la plantilla. Entre tu y otro compañero cuyo prestigio sea menor o sea un desconocido para quienes toman las decisiones ¿Quién estará en mejores condiciones para negarse o para negociar?

Imagina que en este momento estás sin empleo clientes, sin embargo, llevas meses hablando de tu profesión en un blog, estás conociendo a empresarios y empleadores porque gestionas bien tu red de contactos, estás llenando algunos huecos de tu formación y estás generando credibilidad en lo que puedes ofrecer por todos los canales posibles. Entre tu y otro profesional que se está limitando a enviar currículos o a esperar una oferta de empleo que encaje con su perfil ¿A quién es más probable que valoren más o que reciba más propuestas de empleo?

Imagina que eres un autónomo o un profesional independiente que hace años que está posicionándose como un referente en tu campo. Tienes clara cual es tu especialidad, sabes hacia donde te diriges, te has ganado una reputación merecida haciendo trabajos consistentes y que superan las expectativas. Entre tu y otro experto en tu materia cuyo prestigio sea menor o sea un desconocido ¿Quién crees que tendrá más opciones de ser elegido?

Estas son sólo tres situaciones hipotéticas pero seguramente muy comunes en las que hay que elegir a un profesional entre otros como él o ella. Y siempre que hay que elegir o tomar una decisión entre varias posibilidades, la forma en que perciban lo que haces, el prestigio que has generado o la Marca Personal que has dejado van a hacer que la balanza se incline hacia un lado u otro.

Quizás puede sonar un poco fuerte, pero en el mundo ocurre lo mismo que en un hipermercado. A la hora de tomar una decisión sobre algo o alguien de quién no tenemos todos los datos objetivos, debemos basarnos en otro tipo de variables. Pues bien la marca, personal o empresarial, es una de las formas de reducir la incertidumbre.

Una marca es capaz de condensar un montón de información en un solo nombre o logo. Cuando ves la estrella de Mercedes, el rojo Coca Cola, el triángulo verde de El Corte Inglés o la calva de Bruce Willis ya sabes lo que puedes esperar. Si consigues que tu mercado, audiencia, entorno, empleadores o clientes tengan una imagen mental de quién eres y lo que ofreces y además es positivo, entonces estarás mucho mejor situado que los demás para ser, EL ELEGIDO o LA ELEGIDA.

Y esto tiene como consecuencia uno de los principales beneficios que produce desarrollar una Marca Personal valiosa. Me refiero a la LIBERTAD y a la INDEPENDENCIA.

Evidentemente nunca podremos ser completamente libres porque en muchas ocasiones, especialmente en las profesionales, vamos a depender de las decisiones de otros. Sin embargo, podemos aumentar nuestros grados de libertad si, en lugar de pedir, solicitar, mendigar o suplicar un empleo, una oportunidad, un ascenso o no ser despedidos o incluso para salir con la persona que nos gusta, conseguimos que nos consideren como la opción idónea.

Cuando son los demás los que te eligen porque estás ocupando un lugar preferente en su cabeza, tu capacidad de decisión aumenta. Ya no tienes una única opción como ocurre cuando dependes de la aparición de una oferta de empleo o cuando tienes que competir con otros muchos como tu para conseguir un cliente. Ahora pueden ser varios los que te busquen a ti. Y si hay opciones, hay libertad. Podrás escoger en función de tus intereses y valores en lugar de "venderte" o lo que es lo mismo, hacer algo que no te gusta a cambio de dinero.

Aunque cuando se habla de Marca Personal mucha gente se queda mirando el dedo en lugar de la Luna y se obsesiona con los "followers", la fama o en tener un número alto en un ranking de dospuntocerolandia, lo realmente importante es la libertad, la capacidad de elegir.

Eso de poder ser tu mismo será más sencillo si tienes espacios y oportunidades para serlo en lugar de hacer lo que otros te digan, o dicho de otro modo de dejar que sean otros los que te impongan su marca.

Si te buscan, solicitan tu opinión, tu trabajo, tus consejos y están dispuestos a valorarlo y a remunerarlo como merece, tu capacidad negociadora será muchísimo mayor. Y entonces podrás poner tus condiciones en lugar de "tragar" con lo que te ofrezcan porque no te queda otra (grados de libertad = 0). En unos casos habrá quien quiera algo material y en otros simplemente dedicarse a lo que más le gusta o vivir donde le apetece.

Si tuviese que resumir el propósito de todo mi trabajo relacionado con el Branding Personal de esta última década el resumen sería ese, LIBERTAD, INDEPENDENCIA.

Si quieres ser tu quien tome las decisiones, si estás harto de que sean otros (políticos, jefes, entorno, sistema,?) quienes digan lo que debes, hacer, cobrar, aprender,? consigue que te valoren y te consideren como alguien a quien hay que tener en cuenta y con quien hay que contar. Vale, ya sé que habrá algunos mejor posicionados que otros, pero lo importante es que cada día vayas subiendo escalones.

Encuentra el modo de ser útil, fiable y visible y poco a poco aumentarás tus grados de libertad.

Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...