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Los títulos de las películas son uno de esos elementos que acaban protagonizando numerosos artículos y análisis y que ayudan a comprender bastante bien cómo funciona el mercado y qué es lo que actúa como elemento definitivo para conectar con los consumidores. Habitualmente, además, son uno de esos ejemplos de cómo se adaptan las marcas a las peculiaridades de cada mercado. No hay más que estudiar el modo en el que se han lanzado diferentes traducciones de diferentes títulos de éxito para verlos.

Ahora, además, los títulos de las películas - y de las series - se han convertido en ejemplo de las técnicas de naming en la era de la red, la sobrecarga de contenidos y el uso de minería de datos para ser mucho más efectivos a la hora de conectar con la audiencia. Y el ejemplo perfecto para ver esta realidad es, una vez más, Netflix.

La plataforma de VoD se ha convertido en uno de los regulares casos de éxito en lo que a uso de big data y algoritmos se refiere para establecer una oferta poderosa y que conecte con sus potenciales consumidores. La compañía emplea el big data para conocer mejor a sus consumidores y para tomar decisiones que encajan mejor con sus potenciales intereses de consumo. Así, por ejemplo, descubre nichos de contenido con potencial para conectar con las audiencias y puede generar contenidos ajustados a ello.

Pero el poder de los datos y de los algoritmos no se queda solo en el trabajo que la plataforma hace en estrategia y toma de decisiones, sino también en el de cómo llega directamente a los consumidores. Los datos y la información también ayudan a personalizar la experiencia, para que sea mucho más efectiva a la hora de llegar a cada uno de los consumidores. También lo hace a la hora de crear una estrategia de naming.

Eso es lo que se puede concluir leyendo un análisis que Quartz ha realizado sobre la estrategia que Netflix sigue a la hora de nombrar a sus estrenos. El medio estadounidense parte del título de una de las últimas comedias románticas que la plataforma ha anunciado que va a estrenar.

La película se titula Falling Inn Love, un juego de palabras entre el término en inglés para enamorarse y la palabra inn (hotel). La historia sigue a una ejecutiva que gana un hotelito en Nueva Zelanda y que llega al país para empezar una nueva vida y, acorde al género, encontrar el amor. El título de la película deja claro qué va a encontrar el espectador.

La clave del naming básico

No es el único título que deja claro qué espera al espectador. Netflix también tiene una serie sobre una reunión familiar titulada Family Reunion, una rom-com sobre un aniversario titulada Happy Aniversary o una antología de historias sobre el deseo titulada Lust Stories (lust es deseo en inglés). Incluso la traducción de La casa de papel encaja en esa línea: se titula Money Heist (Atraco).

Son títulos simples y directos, que dicen qué espera al otro lado, y, como recuerdan en el análisis de Quartz, no son al azar. Son una muestra de técnicas de naming ajustadas a los nuevos tiempos. Los títulos resultan genéricos y lo hacen porque así funcionan mejor dentro de la experiencia. Los consumidores navegan por Netflix y su abrumadora cantidad de contenido y el título funciona como un elemento primario para el filtrado. El consumidor no necesita investigar más: el título del producto ya le dice qué va a encontrar.

De este modo, los títulos se convierten en un elemento más de la experiencia de uso del servicio y en una herramienta que ayuda a que esta sea más positiva y acorde con lo que el usuario busca. Pero, además, la estrategia de naming de Netflix también funciona a otros niveles. En un entorno en el que es cada vez más complicado llamar la atención en medio de la avalancha de información que reciben los consumidores, se asegura de que sepan de un modo fácil qué les están vendiendo.

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