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En la edición de hace ya algunos cuantos años del Mobile World Congress de Barcelona, uno de los grandes hits era el stand que Google había dedicado a Android. No lo era tanto por la tecnología - que seguramente también - sino por la propia naturaleza del stand y por el merchandising. Android no se vendía como un elemento 'serio' y gris, a lo feria B2B, sino con una visión colorista, un stand llamativo (y divertido) y merchadising que todo el mundo quería tener. La gente coleccionaba las cosas que daban y había una cierta competencia por hacerse con sus productos derivados (muñecos, sí, pero también pines, una de esas cosas que la gente en realidad nunca quiere y que en este caso generaban oleadas de entusiasmo).

El stand iba en línea con la imagen general de marca que Android se estaba construyendo. El sistema operativo móvil de Google tenía siempre nombres divertidos y curiosos (cada versión era nombrada siguiendo el alfabeto con nombres de postres, incluso una 'brandeada' por otra marca,el KikKat de Nestlé) y Google jugaba con todo ello. Las fotos de las estatuas de los postres en su sede principal se fueron convirtiendo en icónicas y la llegada de una nueva versión implicaba esperar pacientemente a que apareciese una nueva estatua de un nuevo postre.

No era además una posición que chocase mucho con la línea de imagen corporativa que Google estaba sosteniendo. En general, Google se posicionaba como una empresa cool, guay, moderna. No solo hacían gala de aquel eslogan de "no hacer mal" (que tantos quebraderos de cabeza les ha acabado dando) sino que también se posicionaban como una compañía divertida, tanto para sus usuarios como para sus trabajadores. ¡Las oficinas de Google tienen hasta toboganes! Ese era un dato significativo que apuntalaba cierta imagen de marca, la de una empresa moderna del siglo XXI.

Y, sin embargo, esta identidad podría estar cambiando. De entrada, para los consumidores, se rompió la burbuja del amor. Google, como ocurre con otros gigantes de la red, es visto con cada vez peores ojos, por su posición de dominio y por su posición en la privacidad en los tiempos de la red. En un análisis de GlobalData hace unas semanas en el que se señalaba cuáles eran principales retos a los que se tenían que enfrentar los gigantes de las Big Tech, la privacidad y la presión en ese terreno aparecía de forma destacada.

Lo curioso era, sin embargo, algo que el estudio apuntaba de pasada. "En un pasado considerados campeones de los consumidores, las Big Tech ahora parecen ser el nuevo lado oscuro del capitalismo, posiblemente presentando un mayor riesgo para la sociedad que los banqueros lo fueron en 2007", señalaban. Esto es, la percepción que se tiene de las grandes compañías tech es ya tan mala - o peor - que la que se tenía de los bancos en los años duros de la crisis.

Foto Google Android Statues Park/Facebook

En ese contexto, es en el que estas compañías tienen que reinventarse, a ellos, a sus productos y a su imagen de marca (tanto la general como la de sus líneas estrella). Y es en ese marco en el que Google acaba de anunciar que cambia por completo la imagen de marca de Android. Atrás quedan los nombres de golosinas y de postres, la imagen juguetona y divertida y los aires en cierto modo hasta naif. Google va a usar a partir de ahora asépticos nombres tech y Android tendrá una imagen más seria.

En un post en su blog corporativo, Google anunciaba que la próxima versión de Android se va a llamar simplemente Android 10.

Google explica que el cambio se debe a utilidad, ya que algunas versiones anteriores los consumidores no eran capaces de pronunciar bien los nombres (el nombre del postre estaba en inglés) o no comprendían muy bien que se había hecho una nueva versión. "Nuestro equipo de ingeniería ha usado siempre nombres internos para cada versión, basados en golosinas o postres, en orden alfabético", apuntan, añadiendo que esta tradición se había "convertido en una parte divertida del lanzamiento cada año externamente también".

Sin embargo, creen que el sistema ha dejado de ser útil, por cuestiones lingüísticas y hasta culturales (en sus explicaciones dicen que lo que es un postre en algunos lugares no lo es en otro). En unas declaraciones a un medio especializado en el universo Android, su responsable de marca, Sydney Thomashow, señalaba que buscaban hacer la marca mucho más inclusiva. Por inclusiva, había que entender más fácil de conectar con un mercado global y con todo tipo de consumidores.

El cambio es, en términos de imagen y de lo que se había hecho en branding hasta ahora, muy profundo. Casi se podría decir que es como si Apple decidiese dejar de ponerle el prefijo i a todo lo que lanza.

Nuevos colores y nuevo logo

Antes y después del logo

De hecho, aunque el cambio más llamativo es el del naming, el rebranding que Google ha hecho a Android es mucho más amplio. También han ampliado la paleta de colores vinculada al sistema operativo, ya que el verde es un color complicado de percibir para personas con ciertos problemas visuales, añadiendo toques azules.

Igualmente, han modificado el logo. La mascota se ha vuelto mucho más simple (han eliminado todo salvo la parte superior de su cabeza y los ojos) y la han integrado de forma más clara en el logo. El logo va a ser ahora siempre negro (y no verde), por la misma razón por la que ampliaron su paleta de colores.

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