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Unos no tienen que sustituir a otros, sino que deben verse como complementarios y enriquecedores 
Eventos virtuales: ¿llegaron para quedarse o desaparecerán con la normalidad tras la pandemia?

Cuando el estallido de la crisis del coronavirus paralizó la vida cotidiana hace ahora algo más de un año, uno de sus claros daños colaterales estuvo en los eventos de empresa. Ferias, congresos, conferencias y otros encuentros han sido tradicionalmente una de las herramientas más poderosas para dar a conocer los mensajes de las marcas y para posicionar productos y servicios. También ayudan a hacer networking o a asentar sectores y nichos de mercado.

Sin embargo, una de las medidas de contención de la enfermedad fue la de eliminar todo viaje no necesario. Si a eso se suma el tener que reducir la cantidad de personas que comparten espacios, se entiende cómo los grandes eventos de marca no podían seguir realizándose. El Mobile World Congress fue uno de los primeros en caer, pero luego siguieron sumándose otras ferias y congresos. Los eventos de mucho menor calado también tuvieron que cerrar sus puertas.

En ese escenario, la actividad se movió al entorno digital. Los eventos virtuales se convirtieron en el nuevo pan de cada día, en la solución que las compañías y las diferentes industrias encontraron para seguir haciendo eventos y llegando a sus públicos objetivos. En el último año, quien más o quien menos ha asistido a encuentros vía Zoom, a conferencias y congresos que se ofrecían en streaming por YouTube y a acciones virtuales de nuevo cuño.

Por supuesto, la industria de los eventos está deseando que vuelva la normalidad para recuperar los eventos de siempre. La agenda de 2021 tiene, desde el primer momento, una proyección de eventos a celebrarse, de un modo 'normal', ya a partir de estos meses de verano. La vuelta del contacto directo, del networking y de las experiencias en primera persona se avecinan. Aun así, y en general, para este año se sigue pensando en modelos híbridos. El retorno a las prácticas prepandemia tendrá que esperar algún tiempo.

Pero, por mucho que el contexto permita retomar la agenda de eventos de siempre, los organizadores no deberían hacerlo volviendo a las prácticas pre-pandemia. Esto es, por mucho que se vuelva a lo físico y a lo tradicional, no deberían olvidarse las lecciones aprendidas de estos meses y lo que permitió conseguir la experiencia de llevar los eventos al universo virtual.

Los eventos físicos deben volver y las marcas deben aprovechar todo su potencial, pero eso no debería evitar que los eventos virtuales continúen. Es decir, recuperar lo que se tenía y sus fortalezas no debería llevar a perder lo ganado y sus potenciales beneficios.

Por qué los eventos virtuales deberían continuar

Dos son los grandes argumentos a favor de los eventos virtuales.

El primero está muy vinculado a la esencia de lo que denuncia el término en inglés ableism, que en español empieza a traducirse por capacitismo. Por mucho que tu evento sea inclusivo, que se haya trabajado por hacer que todo el mundo tenga lo que necesite, no necesariamente será abierto a todas las personas, porque en la experiencia vital entran muchos factores que no siempre se tienen en cuenta.

Mantener los eventos virtuales como acompañante y como refuerzo a lo que se está haciendo de forma física da una flexibilidad, permitiendo que cada cual ajuste su agenda a lo que mejor le funciona.

El segundo argumento viene muy vinculado por todo lo que los eventos físicos no tienen en cuenta. Los eventos virtuales permiten llegar a muchísima gente, evitando las prácticas enquistadas que muchos eventos tienen y de las que resulta difícil salir. Por ejemplo, se puede hablar del centralismo.

Los eventos corporativos de todo tipo se suelen celebrar en, como mucho, un par de grandes ciudades, olvidando que existe mucha más gente que vive y trabaja en muchísimos más lugares. Los eventos virtuales permiten eliminar las barreras geográficas (aunque también sería interesante que los organizadores de eventos empresariales saliesen de su zona de confort y dejasen de ver a ciertas ciudades como sus opciones por defecto) y llegar a todos aquellos que están interesados en el tema.

Y, finalmente, mantener como un añadido complementario la versión virtual no implica acabar con los eventos de empresa físicos. Simplemente, supone enriquecerlos. Las cosas no deberían ser uno u otro, sino más bien cómo todos estos elementos ayudan a hacerlo todo mejor.