PuroMarketing: Noticias de marketing, publicidad y marcas

Aunque pueda parecer un neologismo, una de esas palabras inventadas de nuevo cuño que aparecen de vez en cuando en la industria, el bleisure no es exactamente algo nuevo. Lleva siendo una tendencia a la que la industria de los viajes presta atención ya unos cuantos años. Lo que ha cambiado ahora, quizás, es que más que algo emergente se ha convertido en algo ya recurrente y también que se ha convertido en una oportunidad sólida cuando se habla de marketing turístico.

¿Qué es exactamente el bleisure?

La idea nace de la fusión del viaje de negocios y el viaje por placer. De hecho, el nombre es una fusión de ambos conceptos en inglés. Como explicaban en un análisis hace unos años en Hosteltur, el viajero bleisure es aquel turista urbano (y premium) que llega a un destino por un viaje de trabajo y que suma uno o dos días a su estancia para hacer también un viaje de ocio. Entonces (2015) se veía como una de las grandes tendencias emergentes en turismo en todo el mundo. Al fin y al cabo, de forma total (e incluso cuando no se añadían días de vacaciones), un 67% de los viajeros de negocios reconocía entonces que sí se tomaba algún tiempo libre en el destino para visitar la ciudad.

La industria del turismo empezaba a ver el potencial que esto tenía como potenciador del consumo y como ventana para un nuevo tipo de negocio. De hecho, las grandes cadenas de hoteles estaban entonces cambiando ya sus establecimientos orientados para el viajero de negocios para hacerlos mucho más vinculados a la segunda de las patas del bleisure, la del placer.

Desde entonces, la tendencia no ha parado de crecer. Un estudio reciente de Expedia señala que el crecimiento es significativo. En algunos viajes, ya son la mayoría simple de los viajes de negocios. El 60% de los viajeros de negocios que viajan desde China, Alemania, India, Reino Unido y Estados Unidos se ha pasado ya al bleisure, una cifra mucho más amplia que el 40% que presentaban estos mismos mercados en 2016. De media, estos viajeros de negocio hacen 6 viajes al año por trabajo. En esos viajes suelen tener 3,9 días destinados al trabajo y 2,9 que blindan para el ocio.

Una oportunidad de negocio

Esto está cambiando cómo se organizan los viajes de negocios y qué esperan estos viajeros, pero también está abriendo nuevas oportunidades. Como recuerdan en un análisis en Warc al hilo de estos datos, estos viajeros se han convertido en una nueva ventana de oportunidad para hacer marketing turístico y para lograr impulsar el gasto en esos destinos. "Hay una oportunidad gigantesca para la industria del turismo para hacer estrategia y vender a este segmento de viajeros", explicaba Gianluca Armando, APAC director de Group Media Solutions en Expedia, en una conferencia, como recoge el análisis.

Estos viajeros son una gran oportunidad de negocio por una razón clave: son viajeros que gastan dinero. El bleisure aumenta el gasto y los viajeros que se entregan a ello tienen un elevado poder adquisitivo.

De hecho, el estudio de Expedia señala que la mitad de los viajeros encuestados había gastado en un viaje de bleisure el equivalente (o más dinero) que en un viaje de ocio. El gasto se reparte en hoteles (32%), vuelos (19%), cenas (16%), transporte (6%), souvenirs (6%) y diferentes actividades en la ciudad de destino, desde ir a museos a acudir a espectáculos, deportes o hacer visitas guiadas.

Vender a estos viajeros es, sin embargo, distinto, en comparación con el viajero medio que llega a un lugar por placer. Tienen mucho menos tiempo para hacer las cosas y necesitan mucha mayor eficiencia en las cosas. Las empresas tienen que venderles de una forma distinta y tienen que solucionarles los potenciales problemas de forma más rápida.

ESERP Business SchoolFlyeralarmDataCentricCEFExaprintIEBSCEFUniversidad Pompeu Fabra Medianzo