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Consultoría de Branding Personal y Reputación Online. Social Media Manager de @Ready4Social. Periodista...

Estamos todos hartos de recomendaciones y buenas prácticas para triunfar en las redes sociales. Sin embargo, también nos viene muy bien conocer qué debemos evitar a toda costa, con el fin de no meter la pata y fallar estrepitosamente.

Por eso, hoy recogemos los Los 10 mandamientos que llevarán a tu empresa irremediablemente al fracaso en los Social Media, en base al artículo de Tania Yuki publicado por ImediaConnection:

Aislar al equipo del resto de departamentos de la empresa. Los responsables de comunidad y gestión de la presencia online están hechos de una casta especial. Poseen un lenguaje propio que solo ellos entienden, y no deben mezclarse con el personal ajeno a sus propósitos, con el fin de no perder su "aura". Ni siquiera es recomendable que traten con el resto de miembros del área de marketing, dado que no tienen nada en común, ni van a entender su particular visión del mundo.

No medir los resultados de sus acciones ¿para qué? ¿acaso una vulgar cifra va a ser capaz de medir el sentimiento de los usuarios por la marca? La actividad en las redes sociales no es cuantificable, su repercusión va más allá, es algo mágico e indescriptible.

Rechazar de pleno la aplicación de los datos. El Big Data no es más que una acumulación inconexa de datos, imposible de descifrar. Por ello, no merece la pena invertir recursos en conocer el comportamiento de los usuarios, las tendencias de búsqueda, o qué tipo de respuesta esperan por parte de la marca.

Actuar en las redes sociales de forma unidireccional. Los perfiles corporativos son propiedad de la marca, y como tales se deben utilizar. La marca tiene plena potestad para emplear este canal como medio para transmitir sus logros, las bondades de sus productos y sus próximos retos. Los valores de la empresa priman sobre los de los usuarios. La organización se sirve de las redes sociales para mostrarse en todo su esplendor. Todo ello sin esperar respuesta alguna por parte de la comunidad. Seguro que se trata de información altamente valorada por los usuarios.

Huir de la planificación. La estrategia es enemiga de la creatividad. La actuación en las redes sociales por parte de la marca ha de responder a un acto intuitivo, espontáneo y, por qué no decirlo, esporádico. Ni todos los días a la misma hora, ni con un objetivo claro. Lo único importante es utilizar este canal cuando la empresa lo considere oportuno.

Nada de escuchar. ¿Monitorizar? ¿eso qué es? Mejor aún ¿para qué sirve? Como ya hemos dicho anteriormente, las redes sociales están al servicio de la marca. Los usuarios se acercan a ellas para escuchar atentamente lo que ésta tiene que decirles. Disfrutan conociendo de primera mano las maravillas de su emisor. Todo lo demás sobra.

Los usuarios no esperan una respuesta en las redes sociales. Son conscientes de que, para dirigirse a la marca, han de llamar por teléfono, o enviar un mail, y ser pacientes, dado que se trata de organizaciones de gran tamaño, que no siempre pueden responder a la primera. Por tanto, es impensable que reciban un tuit de respuesta, o reaccionen ante sus comentarios en Facebook.

La participación en los perfiles sociales por parte de los usuarios ha de estar siempre moderada. La marca no puede exponerse públicamente a que un cliente o un usuario cualquiera pueda manchar su inmáculo expediente, con una queja pública en su muro de Facebook. Por ello, y haciendo honor a la postura unidireccional establecida, únicamente la marca puede actuar en los perfiles de su propiedad.

La competencia, como si no existiera. El resto de empresas pertenecen a mundos distintos, no tienen nada en común con nosotros. Por esta razón, no merece la pena ni siquiera conocer qué están haciendo. Bastante tenemos con nuestra propia marca, cuya relevancia es más que suficiente para acaparar todos nuestros esfuerzos.

Quedarnos solo con los resultados positivos. Probablemente se comentan errores, el número de seguidores se estanque, o incluso descienda, y las reacciones positivas ante nuestras publicaciones brillen por su ausencia. Sin embargo, eso no tiene por qué ser indicativo de nada. Solo es cuestión de seguir nuestra práctica habitual y, a lo sumo, abrir un nuevo perfil en otra plataforma, y sentarnos a esperar que la racha mejore.

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