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Facebook está intentando seducir a las pequeñas y medianas empresas. Las herramientas de publicidad de la red social son fáciles de usar, de hecho funcionan de un modo muy intuitivo, lo que ha hecho que para los responsables de las pymes, que no tienen necesariamente elevados conocimientos sobre cómo funciona el mercado publicitario, sus soluciones resulten muy sencillas y por tanto se sientan tentados a emplearlas. La compañía está además siendo bastante proactiva a la hora de seducir a este mercado, que es además uno de los grandes usuarios de la red social.

La red social tiene ya 40 millones de páginas de pequeños y medianos negocios y acaba de anunciar además un programa específico para ellas, al que ha bautizado Facebook Fit y con el que intentará que los responsables de las mismas consigan mejores resultados (y conozcan mejor cómo funcionan las herramientas de la compañía). Además, para dar soporte a esos usuarios, ha creado un chat de atención en tiempo real que se estrenará en Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos (aunque se espera que llegue también a otros países en el futuro). El objetivo está claro: quiere convencer a estos responsables de negocio de que su plataforma es la mejor para seducir al consumidor y también eliminar las barreras para cualquier posible futura inversión.

A Facebook los pequeños negocios pueden servirle como una creciente y notable fuente de ingresos y no hay que olvidar que muchos emporios de la publicidad online (como puede ser por ejemplo el AdSense de Google) no se crearon solo gracias a los gigantes del mundo de la publicidad sino más bien paso a paso gracias a los anuncios más modestos de los anunciantes locales. Con este empuje, Facebook conseguirá aumentar su base de potenciales anunciantes y hará que su mercado publicitario toque muchos más puntos.

Pero ¿qué es lo que aporta Facebook a esos pequeños y medianos negocios? ¿Es realmente la red social la panacea para conseguir llegar a los consumidores o es, sin embargo, una promesa para incautos?

Lo bueno que tiene Facebook

Facebook tiene muchas cosas buenas para llegar a los anunciantes y muchos argumentos que funcionan a la hora de convencer a los responsables de páginas para empujarlos a invertir sus presupuestos publicitarios en la red social.

Para empezar, la red social permite hacer un muy buen segmentado a la hora de establecer cómo se quiere llegar al consumidor. Los datos que Facebook posee sobre sus usuarios son muy específicos y permiten por tanto hacer un targeteado muy concreto. Para una pequeña y mediana empresa, que muchas veces opera en un mercado muy específico y muy local, esta posibilidad es muy interesante, ya que le permite llegar realmente a dónde quiere llegar y a los consumidores que busca convencer.

A eso se suma el hecho de que los consumidores ya están empleando la red social para encontrar muchos negocios que son pequeñas y medianas empresas. Una de las cosas que habitualmente siguen los consumidores son pequeñas tiendas locales o sus restaurantes favoritos, que son quienes están siendo intentados captar por parte de Facebook.

Y, además, según apuntan algunos de estos usuarios, crecer gracias a la publicidad de Facebook no es muy complicado. Una inversión no muy grande en presupuesto publicitario consigue hacer crecer una página de una compañía de forma notable.

Pero también tiene cosas malas

La primera pega que se le pueden poner sin embargo a todos estos puntos es si el valor de ese crecimiento dentro de la red social es realmente positivo. Es decir, ¿de qué valen todos esos nuevos me gusta acumulados si al final la visibilidad que consigue la página en cuestión es limitada? Los diferentes cambios de algoritmo de Facebook han hecho que las actualizaciones de las páginas tengan un alcance orgánico cada vez menor. Sí, las páginas pueden tener miles de seguidores. Pero ¿cuántos de esos seguidores están realmente viendo el contenido que se les está sirviendo?

Para conseguir que los distintos posts sean visibles a las marcas no les queda más remedio que pagar el peaje de Facebook y hacer que los contenidos se conviertan en entradas actualizadas. Y una vez que esas entradas actualizadas han sido pagadas, las pymes se encuentran inmersas en una situación que se parece bastante a la pescadilla que se muerde la cola. Han invertido para crecer y ahora siguen invirtiendo para mantenerse dentro del alcance que habían esperado.

Y, además de todo esto, deberían plantearse el potencial real de la inversión. ¿Cómo están convirtiendo todos esos me gusta? Esto es, ¿esa publicidad para tener audiencia tiene un retorno directo y real en ventas? Al final, lo que los negocios buscan y quieren es tener no solo seguidores y audiencias sino realmente consumidores. ¿Se convierten esos me gusta en una venta?

Para triunfar no se puede optar por el camino fácil

Todas estas afirmaciones hacen que en realidad triunfar en la plataforma no sea tan fácil como podría parecer a simple vista. No es suficiente con hacer una pequeña inversión y crecer en número de fans. Como ocurre con todos los soportes y con todas las aproximaciones publicitarias, detrás de la aproximación a la red social tiene que haber una estrategia.

Antes de gastar y antes de lanzarse a hacer publicidad, por muy fácil que sea a nivel de herramienta y por muy atractivas que sean las promesas esgrimidas, hay que establecer qué se quiere lograr y decidir en base a esos objetivos el camino que se seguirá. Hay que tener claro si se quiere crecer en audiencia y, si eso es lo que se busca, cómo se convertirá este potencial altavoz en ingresos y beneficios.