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Puede que sea una mezcla entre una noticia amable, una protagonista inesperada y una foto brutal que funcionaba como un llamamiento al clic inevitable. Los bomberos voluntarios y los miembros de una asociación animalista de la localidad de Auerbach, en Alemania, se han convertido en noticia global porque acaban de rescatar a una rata atrapada en uno de los agujeros de la tapa de una alcantarilla.

Los medios británicos titularon directamente llamando a la rata protagonista "fat rat" (rata gorda) y usando una de las fotos que la asociación había compartido en Facebook. La rata mira a cámara con aire de agobio haciendo un gesto con sus patas delanteras digno de un emoji.

La foto de la rata es material para el meme viral, sin lugar a dudas, y la noticia es la clásica historia que tendrá su momento y que aparecerá en todas partes durante unos cuantos días (ya hace unos años, como publicaba en su momento la BBC, los bomberos alemanes tuvieron que rescatar a otro animal con problemas de sobrepeso de la tapa de una alcantarilla, en este caso una ardilla). Pero lo cierto es que la "rata gorda" alemana está más metida en el zeitgeist de lo que podría parecer a simple vista. Porque la última moda de internet, marcada - cómo no - por los influencers, es el boom de los animales que antes hubiesen sido simplemente considerados una plaga. Ha llegado la hora del reinado viral de las alimañas.

Los animales, reyes de la red

Pocos dudan que los grandes reyes de internet son los gatos. Son el animal viral por excelencia, tanto que hace unos años una periodista de The New York Times hizo una investigación para intentar comprender cómo y por qué. Su conclusión fue la de que los gatos triunfaban porque sus movimientos eran muy memebizables y lo suficientemente rápidos como para poder ser capturados en un gif de forma efectiva y eficiente. Otros animales han intentando posicionarse como en "nuevo gato". Los pulpos, las llamas o las alpacas han tenido su momento de gloria.

Por supuesto, este boom de los animales en internet no ha estado exento de negocio. Las redes sociales y la búsqueda constante que se hace en ellas de los últimos contenidos buenrrollistas han hecho que su peso y su atractivo haya llegado también a ellas y haya creado nuevos espacios y nuevos escenarios de negocio.

En las redes sociales, los contenidos "feel good" triunfan de forma notable, porque los consumidores quieren recibir y compartir esas noticias con un final feliz que les hacen sentir mucho mejor. En ese escenario, los animales parecen una opción claramente ganadora. Son entrañables, dan buenos resultados en imagen y no tienen muchos riesgos en términos de imagen.

Los perfiles en redes sociales de animales aparecieron pronto y tuvieron mucho éxito. Mark Zuckerberg, el CEO de Facebook, montó de hecho uno para su perro, Beast. Lo hizo en un momento en el que necesitaba reinventar su marca personal y el movimiento fue un golpe maestro. Beast era simplemente adorable y neutralizaba todo lo demás. En Instagram, mascotas de personas anónimas fueron haciéndose cada vez más y más conocidas, lo que les permitía lograr una fama novedosa y convertirse en una nueva figura emergente, la del pet influencer.

La aparición del pet influencer

En 2016, las marcas ya estaban pagando entre 2.000 y 3.000 dólares por aparecer en las fotos que publicaban gatos y perros estrella. A las marcas les entusiasmaban. No solo era porque tenían mucho éxito, sino porque sus perfiles no tenían margen para la polémica y era más fácil controlar el mensaje y cómo se perfilaba.

Además, no menos importante, en la escalada de precios que ya protagonizaban los influencers humanos, los pet influencers eran mucho más baratos. Un año después, la industria ya contaba con pet gurús, que eran entrenadores-agentes de pet influencers.

Casi tres años después, el perro estrella está demasiado visto, lo que nos lleva de vuelta a la rata con problemas de sobrepeso atrapada en una alcantarilla alemana. La rata alemana era una "rata del montón" pero, de no haber vuelto a las cloacas (que es como termina su historia viral), podría haberse convertido en la nueva estrella de la red.

Aparece el verminfluencer

Porque la nueva tendencia emergente es la de los "verminfluencers", influencers alimañas, podríamos traducir. Como apuntan en The New York Times, que acaba de analizar la tendencia, el animal más adorable de Instagram podría salir ahora perfectamente del contenedor de la basura. "Ha sido realmente cool ver como la gente cambiaba su opinión en vez de verlos simplemente como animales inquietantes", explicaba al diario una de las asistentes a un evento con una zarigüeya estrella.

Hasta hace poco, las zarigüeyas eran simplemente vistas como una plaga y no como carne de likes en Instragram (y por supuesto no como estrellas de un evento al que los asistentes acuden en masa como fans para hacerse fotos son con una de ellas). "Ya no nos gustan los animales mullidos (fluffy)", decía otro asistente al mismo evento al Times. "Queremos los que están siendo expulsados a patadas de la sociedad", añadía.

Visto desde fuera, el boom de estos animales como estrellas de las redes sociales se explica por varias razones. Por un lado, se podría ver un cierto agotamiento de lo que hasta ahora ha funcionado. No es nada tan nuevo: los ciclos de vida en internet son muy cortos y siempre se está buscando qué será la próxima gran cosa. Tras los perros adorables, ahora ha llegado el momento de las mofetas o de los mapaches. Incluso ha llegado el momento de las palomas, consideradas por muchos como el animal más deleznable de las ciudades.

Por otro lado, tienen un cierto elemento que lleva a que quienes los están encumbrando (millennials) se identifiquen con ellos. En un momento histórico en el que todo parece tan cuesta arriba, es más fácil sentir una conexión con una mofeta que con un perrito con pedigrí. De hecho, la rata alemana de la noticia viral muestra la misma esencia: cuando compartías la noticia no podías dejar de pensar en lo asqueroso que era que la protagonista fuese una rata... y en lo fácil que era empatizar con ella.

Volviendo al análisis del Times, las alimañas encumbradas como nuevas reinas de la red están ya empezando a ser las estrellas de una emergente industria. Han cruzado la frontera para ser influencers gracias a millones de seguidores y a un elevado engagement, pero también se han convertido en una fuente emergente de ingresos. Tienen ya sus líneas de merchandising y hacen ya acciones con marcas en sus perfiles sociales.

Plataformas como Etsy muestran el creciente interés por este nicho con la aparición de productos derivados de todo tipo protagonizados por estos animales hasta ahora indeseables.