Administrador de Empresas con experiencia como ejecutivo de cuenta pleno en investigación de mercados....
PuroMarketing: Noticias de marketing, publicidad y marcas

A lo largo de nuestras vidas, los seres humanos hemos ido destacándonos como vehículos transitorios de marcas dentro de una sociedad que cada vez más está siendo impregnada por un consumismo absorbente, entre mercados de ardua competencia. Desde que nos levantamos, al vestir nuestras ropas y salir a realizar nuestras labores diarias, el escenario social y cotidiano se va atestando de marcas que captan las miradas de transeúntes y, en muchas ocasiones, cautivan a estos mismos, llevándolos a ser cómplices de una acción de compra.

Asimismo, dicha acción se va a ver catalizada y, la gente realizará compras de forma repentina, si, además de solo ver a los otros como entes promotores de marcas, se entabla cierto tipo de conversación entre las dos partes, en donde se toquen temas sobre la satisfacción del producto, su practicidad, conveniencia de uso, etc., finalizando con una recomendación de compra, y detonando el famoso "voz a voz". ¿Habrá una mejor forma de convencerse de que algo vale la pena que cuando otra persona te cuenta una experiencia satisfactoria con un producto? Estas son acciones que, aunque en muchas ocasiones no nos damos cuentas, sirven como mercadeo gratis para las empresas, siendo una estrategia efectiva que ninguna organización podrá medir dentro de sus objetivos de promoción.

Sin embargo, más allá de este tipo promocional de marcas, junto a otras como el marketing directo, la revolución digital y los cambios sociales nos han introducido a una nueva etapa en las estrategias y tácticas de esta esfera organizacional. La era de las asociaciones y lo digital. Con esta idea, el esfuerzo del mercadeo en la promoción de marcas y venta de productos enfrenta un viraje en su proceder: seguir apostándole a las mismas maniobras publicitarias, cuya efectividad, muchas veces es menor a la esperada, o focalizar los recursos de forma estratégica y apostarle al poder de las redes sociales, donde los "me gusta" y otro tipo de acciones digitales representan transacciones en una audiencia masiva.

La revolución digital no solo ha diversificado las vías de comunicación entre los consumidores y los productos y marcas, sino que nos ha insertado en una época en donde las necesidades y conexiones humanas han ido definiendo el éxito o fracaso del desarrollo de marcas en la sociedad. De esta forma, las empresas y sus marcas deben comportarse de acuerdo a la vanguardia promocional y alinear toda acción de manera paralela a las relaciones humanas y lo que estas pueden llegar a producir en un consumidor.

El auge de las redes sociales ha ido ocasionando que toda noticia se convierta en una especie de moneda social que promueve conversaciones y actualiza a todo el mundo de forma instantánea. El auge tecnológico es el encargado de promover este tipo de conversaciones, donde las herramientas sociales en todo momento presentan retroalimentaciones de productos, famosos exhibiéndolos e "influenciadores" generando reseñas positivas o negativas de los mismos.

De cierta forma, hemos ido experimentando una democratización de productos y, en esta era de relacionamiento y asociaciones, las marcas van perdiendo la imagen que quieren proyectar, debido a los comentarios que personajes con alta influencia social arrojan en las redes sociales, algunas veces positivos o negativos, y la cantidad de reseñas que las personas pueden observar con un solo clic. Finalmente, si nos damos cuenta, el ser humano y su acción de compra cada vez depende más de lo que se diga de cada marca, debido a ese puesto que ocupamos en aquel universo digital, con redes sociales atiborradas de audiencias con poder de convencimiento.

Por último, los consumidores han decidido no solo preocuparse por lo que les venden y que representa cierto producto, sino también por los valores y conducta de sus proveedores. Entre mayor vinculación haya entre las marcas, y los valores y la conducta de quienes las venden, mayor seducción va a haber ante una acción de compra. La confianza, al menos ahora, con frecuencia supera incluso la calidad y el precio que lleva detrás cada marca. Lo que se dice de cada organización en el mundo digital va afectando cada vez más su proceder, pero en cierto grado toda empresa puede gestionar positivamente su fama. Solo es cuestión de que hablen satisfactoriamente de sus marcas en esta era digital.

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ESERP Business & Law SchoolFlyeralarmDataCentricUDIMA, Universidad a Distancia de MadridExaprintIEBS Digital Business SchoolCEF Centro de Estudios FinancierosBSM UPF Universidad Pompeu Fabra Medianzo