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¿Se pueden crear contenidos contando tu cuarentena? Es la nueva frontera que los influencers parecen cruzar 
¿Será la llegada del covid-influencer la próxima gran locura del marketing con influencers?

Cuando a mediados de agosto Fernando Simón, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, pidió a los influencers que ayudasen en la concienciación de los jóvenes ante el peligro de la covid-19, se produjeron dos reacciones contrapuestas. Hubo quienes no entendían el movimiento y la importancia de la figura del influencer en la vida de los adolescentes y hubo quienes, por el contrario, apuntaban que para un Z no existen los medios tradicionales pero sí esos canales.

La cuestión puso sobre la mesa el hecho de que la crisis del coronavirus es global, afecta a todo el mundo y que los influencers, y lo que publican, también están ligados a algo a lo que nadie es ajeno. Si se tiene en cuenta que muchos influencers han hecho su imagen sobre muchas de las cosas que ahora están prohibidas o poco recomendadas (desde fiestas a viajes por el mundo), se puede comprender todavía mejor por qué analizar lo que hacen los influencers en este momento es interesante.

Pero, además, los influencers tampoco están exentos de cruzarse con las consecuencias de la enfermedad. Más allá de que la crisis ha tenido un impacto en su mercado y algunos análisis han hablado incluso de bajada de precios, los propios influencers, como cualquier persona, pueden contagiarse de la enfermedad.

Pero ¿qué hacer cuando eso pasa? ¿Deben seguir contando lo que ocurre en directo en redes sociales? ¿Será su próxima gran foto una del termómetro y su cuarentena?

Casi se podría decir que la respuesta instintiva que damos cualquiera a estas preguntas es la de no. Una baja médica es una baja médica. Sin embargo, los influencers ya han empezado a integrar el coronavirus en sus contenidos, incluso cuando son ellos quienes padecen la enfermedad.

A veces lo hacen como un aviso, pero otras como una suerte de nueva fuente de contenidos. Esta tendencia la ha detectado la periodista estadounidense Anne Helen Petersen, que le ha dedicado un hilo en Twitter y un análisis.

Influencer en los tiempos del coronavirus

Su muestra son dos influencers hermanas, que ya eran youtubers colaterales de pequeñas en la cuenta de su madre y que ahora tienen su propia presencia en Instagram. Las dos se han contagiado de coronavirus en la universidad (de la que son además influencers de pago: han hecho campañas vinculadas) y están narrando la enfermedad, con fotos bien calculadas, en su perfil de Instagram.

Son, como las ha bautizado Petersen, "covid influencers". En el post en Instagram en el que anunciaban el diagnóstico (y en el que dejaban claro que la universidad - para la que como recuerda Petersen hacen campañas - había tomado todas las medidas de precaución) uno de los comentarios les pregunta directamente si van a hacer algún vídeo sobre este tema. Los followers quieren más.

La gran cuestión es, casi, la de cómo se puede mantener un hilo de contenidos cuando lo que se está contando es el progreso de una enfermedad, una que por muy leve que les esté afectando a las influencers en cuestión ya supera los 800.000 muertos en todo el mundo y ha tenido efectos nefastos a nivel global. Los contenidos de los influencers venden una versión idealizada de las cosas, una que encaja muy bien con lo que las marcas quieren posicionar. Pero ¿cómo venderse cuando se están haciendo contenidos sobre una enfermedad que ha causado una pandemia global?

A estas historias hay que sumar las de las quejas contra quienes no usan mascarilla para una buena foto (los estudiantes de otra universidad estadounidense han pedido la expulsión de otra influencer por no cumplir las medidas de seguridad en fiestas) o las de los tiktokers que han celebrado fiestas masivas en sus casas en Los Angeles a pesar de estar prohibidas.