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Tanto la marca como el influenciador buscan beneficios comunes al establecer una relación. Es normal que en el camino se generen discrepancias y contrastes en puntos de vista.
Periodista venezolano, apasionado por el marketing y la publicidad y consumidor de buenos contenidos....

Los influenciadores han dejado de ser simples opciones de impulso en redes sociales para las marcas, a ser elementos esenciales para generar impacto en canales digitales y alcanzar el tan anhelado Brand Awareness y muchos otros objetivos en el universo digital.

La constante evolución de la era digital y las plataformas de redes sociales ha modificado las formas de consumo de contenido e información por parte de las audiencias. Los usuarios en redes sociales ya no esperan que la marca sea la única vocera de sus productos y servicios. ¡Quieren mucho más!

Las audiencias han conducido a que las marcas se humanicen. Quieren transparencia, cotidianidad, simpleza, audacia, y por supuesto, cercanía.

Es en este último punto es cuando los influencers entran en juego.

Los influenciadores tienen una relación auténtica y cercana con sus audiencias (en la mayoría de los casos y los buenos). Han roto la barrera de confidencialidad y permiten que sus seguidores sepan todo o casi todo de ellos.

Las marcas hace un tiempo que identificaron esta conexión y le han sacado el mayor provecho posible (¿o no?)

Los beneficios de contar con un influenciador de marca son muchas: mayor alcance, consideración, autenticidad, ventas, seguidores, entre otras.

Sin embargo, estos objetivos de marca se pueden ver afectados cuando no se cuenta con buena relación con el influencer. Es todo un desafío, lograr establecer una buena relación con un embajador de marca en redes sociales. Las audiencias notan la química influenciador-marca y entra en juego la autenticidad y profesionalismo de ambos y cómo los seguidores lo perciben.

Tanto la marca como el influenciador buscan beneficios comunes al establecer una relación. Es normal que en el camino se generen discrepancias y contrastes en puntos de vista. Lo importante es que estas sean de carácter privado y no se conviertan en información del dominio público.

Una mala relación entre la marca y el embajador puede ser muy perjudicial para una de las partes, más que para otra (ya sabemos cuál). Un influenciador molesto o decepcionado puede convertirse en un pésimo vocero de los productos, servicios y afectar severamente la imagen que tanto le ha constado a la marca construir.

Es en este panorama donde conviene sentar posturas y mejorar, partiendo de mandamientos esenciales que pueden funcionar antes y durante la relación.

Beneficios y acuerdos claros

    Al momento de negociar con un influencer, es esencial dejar muy claros los beneficios, parámetros, normas y mandatorios de la relación comercial. Evitar reclamos por cobros, contenidos mal desarrollados y otras discrepancias es vital.

    La creatividad, no se toca

      La marca no debe limitar la creatividad del influenciador. Si bien, establecer parámetros de lenguaje y estilo cuando se mencione a la marca es importante, nunca se debe atentar contra el estilo del embajador.

      Se trata de escoger bien quién puede ser el mejor vocero y se adapta el espíritu y personalidad de la marca.

      No se trata de poderes

        Nunca creer que el influenciador necesita más a la marca que la marca al influenciador. Es una relación de beneficios mutuos. A ambos les conviene.

        Optar por lo humano y cercano

          Si el influencer se siente bien con la marca, se nota. Las audiencias valoran la autenticidad, fluidez y carisma. La marca debe encajar perfectamente con el embajador para que este sea un embajador destacado y atractivo.

          Asesoría mutua

            Las marcas saben comunicar y aprovechar los formatos en redes sociales y los influencers saben de cercanía, cotidianidad e insights. La asesoría mutua puede ser vital para apuntar estratégicamente a las audiencias y transformar las acciones digitales en resultados 100% positivos.

            Pensar en el público o consumidor final

              Enfocar todos los esfuerzos para generar contenido relevante y de valor que ayude a lograr los objetivos de ambos.

              Periodista venezolano, apasionado por el marketing y la publicidad y consumidor de buenos contenidos....