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El 90% de todas las menciones de comida y bebidas que aparecen en los 5 canales más populares de YouTube son de productos poco sanos

La guerra a la llamada comida basura y al abuso del consumo de productos altamente azucarados se ha convertido en una de las preocupaciones principales de las administraciones públicas de todo el mundo. España acaba de anunciar planes contra el azúcar, pero lo cierto es que está lejos de ser el único país que ha empezado a realizar movimientos en este sentido.

Todo ello está cambiando la percepción que los consumidores tienen de estos productos, por un lado, pero también las reglas en publicidad y marketing por otro. Las leyes están limitando cada vez más - o lo planean - cómo y a quién se pueden anunciar estos productos.

Pero ¿se han convertido los influencers en un agujero negro de las regulaciones anti comida basura? ¿Se han empezado a convertir en el foco que hace que los niños y adolescentes, grupos especialmente sensibles, reciban el impacto de este tipo de mensajes?

Eso es lo que acaba de concluir un estudio de investigación que se ha publicado en la revista Pediatrics: según sus conclusiones, los llamados kid influencers - influencers infantiles que llegan a ese público - se han convertido en una fuente clara para propagar los mensajes de las marcas de comida basura y bebidas azucaradas. Según sus datos, los kid influencers están vendiendo este tipo de productos a los niños que los ven y los anunciantes, demuestran, como recoge la CNN, se están aprovechando de este canal para lanzar estos anuncios.

Como explica Marie Bragg, profesora de la School of Global Public Health and Langone Medical Center de la Universidad de Nueva York y una de las responsables del estudio, poco importa que los vídeos se presenten con un aire "kid-friendly" o como un contenido educativo. Hay que analizarlos con escepticismo.

El 90% de la comida es poco saludable

Los investigadores siguieron los contenidos que los cinco perfiles de kid-influencers más populares de todo YouTube publicaron durante 2019 y analizaron cómo y cuánto se les veía jugando o comiendo. De los 418 vídeos analizados, 179 incluían comidas o bebidas. De esas inclusiones, el 90% estaban protagonizadas por marcas poco saludables, como las de comida rápida. Y, por supuesto, dada la popularidad de esos perfiles, esos vídeos acumulaban miles de millones de visionados.

La presencia de estos contenidos en esos perfiles es problemática. Lo es porque se suele hacer al margen de las normas publicitarias que rigen los contenidos de los medios tradicionales, pero también porque los niños están pasando cada vez más tiempo viendo contenidos en esos canales, sin que sus padres sean realmente conscientes de lo que se encuentran en términos de publicidad y marketing.

Como explica Bragg, es territorio sin explorar tanto para familias y como investigadores. Como señala la experta, los padres ponen a sus niños a ver contenidos pensando que están viendo a otro niño jugando y sin ser conscientes de que ese mismo niño les está vendiendo que se coman un menú de alguna cadena de comida rápida.

Si a eso se suma que hay ciertos contenidos, como los unboxing, que convierten al producto en la estrella del contenido, como recuerdan los responsables del estudio, se puede ver cómo la cuestión es más compleja. El unboxing puede ser de un producto de comida y, aunque los adultos son capaces de ver ese tipo de mensaje de forma crítica, los niños no lo son. Y, sin duda, no son capaces de procesar que el entusiasmo del niño que protagoniza el vídeo ha sido logrado vía pago.