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Los elfos son la respuesta a los problemas que generan los malos agentes de la red 
Elfos contra trolls: o cómo atacar desde la base la desinformación y los contenidos incendiarios

En la lista de las preocupaciones de las empresas en lo que a internet, reputación online y activad en la red toca, los trolls ocupan una posición muy destacada. El ataque de un troll se puede convertir en un lastre muy importante para la actividad de las compañías en internet.

Los trolls irrumpen en el entorno de la marca, rompen su estrategia de marketing y de publicidad en la red e imponen una conversación que la compañía preferiría que no se desarrollase de ese modo. De hecho, los analistas ya dejan claro que la actividad de los trolls ha llegado a modificar la actividad en internet de las marcas y les ha llevado a pensar muy bien qué dicen por miedo a despertar sus ataques. Pero, además, para las compañías cada vez resulta más complicado navegar por las aguas tormentosas que han generado los trolls.

Las marcas no han sido las únicas víctimas de los trolls y de su actividad. Las acciones de los trolls se han convertido en cruciales en las campañas de intoxicación en marketing político, en la desinformación y en las acciones de desestabilización política. Gracias a los trolls y a sus actividades coordinadas, logran imponer temas en la agenda informativa generalista, crear y asentar bulos y llegar a un elevado número de internautas.

Pero es justamente en ese contexto donde podría haber aparecido la respuesta al problema de los trolls: para frenar la actividad de los trolls que hacen desinformación han aparecido los elfos.

Los elfos empezaron a actuar en los países bálticos. Julia Ebner los pone como ejemplo de alternativas para luchar contra el extremismo en el ensayo La vida secreta de los extremistas, que acaba de llegar a librerías. "Compartir artículos de desinformación o propaganda no es ilegal, pero eso no significa que no se pueda desafiar", escribe. Es el trabajo que hacen los elfos.

Cómo trabajan los elfos

Los elfos trabajan contra "la manipulación mediática ejercida por la maquinaria propagandística del Kremlin", explica en su libro Ebner. Son activistas voluntarios que, desde la red, trabajan para desmantelar las campañas de desinformación de los troles rusos y desmontar los mensajes engañosos que comparten. Lituania es el país que cuenta con más elfos en activo, posiblemente porque fue donde empezó el movimiento.

"Soy un tipo corriente de Lituania, un ciudadano, que se dio cuenta una vez de que la propaganda rusa circula en este país en grandes cantidades por los grupos de Facebook", explicaba ya en 2016 a AP Ricardas Savukynas, un consultor y elfo voluntario. Los elfos trabajaban entonces de forma coordinada, centrándose en exponer cuentas falsas propagadoras de desinformación y fake news.

Tres años después, los elfos eran ya miles de personas (la población de Lituania es de algo menos de 3 millones de personas) con perfiles de lo más variado, desde periodistas y trabajadores TI hasta estudiantes y hombres y mujeres de negocios. "Es un movimiento, no una organización", señalaba entonces al Financial Times uno de los elfos, ecommerce manager en su vida 'normal'.

Los elfos trabajan con perfiles especializados. Los hay que se centran en desmontar fake news o los hay que se centran en "acusar y avergonzar" a quienes publican desinformación. Su objetivo principal es la desinformación lanzada desde Rusia, ya que, como publicaba el FT, Lituania se ve a sí misma como la primera línea contra la interferencia rusa online.

Y, aunque los elfos empezaron como un movimiento lituano, ya los hay en otros países. Estonia o Letonia tienen algunos, como recoge el libro de Ebner, pero también hay elfos en República Checa.