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Las redes sociales llevan ya cierto tiempo con nosotros, también los marketeros que las gestionan
¡Bienvenido a la mediana edad, community manager! O cómo el trabajo más moderno de internet ha dejado de serlo 

"Era una pesadilla. Todo el mundo me decía que hiciese 'uno de esos cursos' y me convirtiese en community manger". Quien hablaba era una de mis amigas periodistas y la conversación rememoraba lo que había pasado en el día después de la Gran Recesión. La crisis de 2008 había arrasado muchísimos trabajos y, si eras millennial con un perfil de letras, había condenado a la precariedad o a las listas del paro.

Mucha gente muy bien intencionada intentaba darte entonces consejos y arreglarte el futuro profesional. Y mucha de esa gente acababa hablando a esos perfiles de letras que se hiciesen community manager. O algo así.

Era porque el trabajo estaba un poco de moda, como la cosa más moderna que podías hacer trabajando en la red. Es probable que muchas de esas personas no supiesen en absoluto qué era un community o un social media manager, pero ese era el nombre que se mentaba en publicidad de planes de formación, en reportajes vistosos en medios de comunicación y en conferencias y congresos sobre internet para empresas.

Era el momento, además, en el que a pesar de todo los responsables de las empresas escuchaban aquello de que tenían que estar en redes sociales, que era una especie de maná. Los congresos solían tener todos una charla de algún emprendedor que había conseguido ampliar su alcance con una página bien montada en Facebook (era la era pre-zero day y de todavía grandes efectos orgánicos).

Todas las empresas querían participar en esa fiebre del oro y, las que hacían mejor las cosas, querían a un profesional preparado que supiese de qué hablaba (las que no acababan dejándolo todo en manos de becarios mal pagados pero jóvenes o en las del sobrino del jefe, que no cobraba y tenía también él 'un Facebook de esos').

Si se buscaba trabajo en esas fechas en marketing y comunicación, la gran mayoría de las ofertas laborales apuntaban en esa dirección.

Una década después y una nueva crisis de por medio, el community manager no se ha quedado obsoleto. Sigue siendo muy importante, pero ya no está solo. Las compañías han comprendido que el social media marketing es algo complejo y que requiere muchos tipos de perfiles expertos.

También el social media manager o el community manager han dejado de ser los trabajadores más modernos de internet, el perfil más rompedor y nuevo. Han perdido ese lustre porque han pasado muchos años ya (y los años de internet son casi como años de perro). Sus profesionales ya no son veinteañeros por defecto. La profesión, de hecho, está entrando en la mediana edad.

La profesión ha madurado

Como explican en un análisis en The Wall Street Journal, que justamente aborda cómo la profesión está llegando a una etapa de madurez, algunos profesionales tienen ya carreras de 15 años dedicadas a las redes sociales y a usarlas en marketing. 15 son, al final, los años que las principales redes sociales llevan ya en el mercado. Esto ha llevado a que se cambie el perfil, pero también la apreciación por quién hace ese trabajo.

Si hace 15 años lo habitual era que las redes sociales fuesen cosa de un becario o de un trabajador muy junior, con un sueldo miserable y a quien no se tomaba muy en serio dentro de la empresa, ahora las compañías han asumido que todo esto importa.

Aunque algunos directivos siguen sin comprender al completo que el social media marketing es un trabajo a tiempo completo y que no todo el mundo puede hacer, como explica una marketera al Journal cada vez son más los que asumen que esto lleva trabajo y que es duro.

Aunque ahora mismo sigue habiendo salarios muy bajos en muchos perfiles de social media marketing (en comparación con los salarios medios en marketing y publicidad), como señalan en el Journal, ya no es un trabajo al que se entre siempre con perfiles muy junior o que se centre solo en ese tipo de profesionales. Los social media marketers han ganado en poder dentro de la empresa y en peso. Las compañías ya buscan al mejor talento y es lo que se hace por defecto.

Han madurado dentro de la plantilla.