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A lo largo de nuestras vidas, nos vamos cruzando con muchas personas, con ellas intercambiamos experiencias e incluso conocimientos. Lo importante de ese intercambio de experiencias y conocimientos, es no dejar a nadie indiferente.

Algunas veces no dejamos un sentimiento positivo en las personas, otras sí, y otras sin pretenderlo conseguimos dejar una huella imborrable. Esto es nada más y nada menos, lo que hacen las marcas con las personas.

Hay productos, que dejan huella en el consumidor, porque quizás marcan una época de su vida, porque han conectado de una manera especial, sea el motivo que sea, lo que está claro, es que han creado un vínculo muy fuerte.

Productos que recuerdan una infancia, un amor, una ilusión, estos sentimientos de nostalgia son aquellos con los que la marca se vinculó en su día, con los que compartió experiencias con el consumidor. Un olor, recuerda una época, un producto, una sensación y una marca, una emoción.

Las marcas han de aprender a conectar con el consumidor de esta manera, de tal modo que, aunque el consumidor deje de serlo, siempre se pueda convertir en un buen prescriptor de su producto y su marca.

Los clientes, los clientes potenciales y aquellos que fueron grandes clientes, deben ser igual de importantes para las marcas. Su rol de cliente ha cambiado, pero no ha cambiado su importancia. Sea cual sea su rol, favorece a la empresa y a la marca.

La imagen, la publicidad y en definitiva la venta, son aspectos muy cuidados por las marcas, por ello hemos de dar mucha importancia a los clientes que realizan estas acciones.

Sea cual sea el papel que realicen los usuarios es de igual importancia para la empresas. Piensa que son los usuarios los que realizan publicidad sobre las marcas, de una manera más efectiva. Ya que comparten su experiencia y su opinión de una manera desinteresada.

Los clientes contentos, son los mejores aliados de las marcas. Lo mismo sucede con aquellos que un día lo fueron y por diversos aspectos ya no lo son, bien porque el producto ya no cubre sus necesidades, bien porque estas cambiaron o bien, porque es un producto de uso temporal o eventual. Sea el motivo que sea, fueron clientes que estuvieron muy satisfechos con la marca, clientes que no dudarán en compartir y en recomendar los productos a la gente de su alrededor.

No seas una marca blanca, no dejes a la gente indiferente, intenta dejar huella, conecta de una manera positiva. Haz que no te olviden, que te recuerden con cariño y que hablen bien de ti. Haz que te vean, como tú quieres que te vean y que digan de ti, lo que tú quieres que digan. Recuerda que tú también eres una marca, la tuya propia. Trabaja tu marca personal y deja huella.