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Se nos avecina un año electoral en nuestro país. Es por ello, por lo que me ha parecido interesante abordar no el manejo de las ideologías, sino de como presentan y se realizan las campañas antes de las elecciones, los partidos políticos. Os dejo mi opinión sobre la evolución de eso que llamamos, marketing político.

La política es la disciplina que impregna y trasciende a toda la sociedad. Los asuntos de lo público, de las leyes, de cómo debemos ser como sociedad, de cuáles son los valores que se impondrán para todas estas cuestiones, son por tanto estos asuntos de las cosas más importantes, y que por ende debemos cuidar con sumo interés. En conclusión, la política es lo que determina nuestra forma de vida, de ahí su gran importancia.

Las personas que gestionan la política, o mejor dicho las ideologías, y que la ponen en funcionamiento, son los políticos. Son ellos/as los que deben ser elegidos de forma democrática para ocupar los cargos de poder, para ese fin.

Pues bien, estos políticos hacen campañas en tiempos de elecciones para ganarse la confianza, pero sobre todo el voto de los ciudadanos. Es en este ámbito donde me gustaría dejar mi opinión.

A mi edad he vivido muchas elecciones y periodos electorales para nacionales, locales, autonómicas, europeas? y siempre, creo que por deformación profesional, me han interesado que han hecho los diferentes partidos en esas campañas, y digo partido, pues son estos (a través de sus responsables de campaña y asesores) los encargados de trazar, diseñar y aplicar las campañas a través de un marketing político, que desde ya os puedo adelantar, me parece que es del marketing que menos evoluciona o avanza en el sentido que demanda los electores.

Esto no quiere decir que no se utilicen cada vez más herramientas que son habituales en nuestra sociedad como las redes sociales, internet, Street marketing, marketing de contenidos, etc? pero son el caso claro de utilizar herramientas novedosas, con fundamentos anticuados, algo no de extrañar, pues como os comento en este blog de manera muy repetitiva, es muy habitual en el mundo de la empresa española. Es nuestro si no.

Repasando cuales han sido las estrategias, los medios, las herramientas, los mensajes, los contenidos de las últimas elecciones, me sorprende ver que lo único que ha cambiado han sido las herramientas utilizadas dando el un mayor peso a las redes sociales, al mundo on line en general, ya que han apreciado que son importantes para el electorado y la conquista de este, pero sin embargo las estrategias, los contenidos, los mensajes, las formas y discursos del candidato/a, son exactamente las mismas que años atrás. Con esta constatación me pregunto ¿esto que supone? ¿quizás qué el marketing político interpreta que su cliente, el elector, no ha evolucionado y que por tanto sigue sirviendo las mismas estrategias, los mismos mensajes las misma fotografía y actos? Eso refleja sus actos calendarios, discursos, palabras, ideas fuerza, presentación del candidato, etc. Se está ofreciendo el mismo producto desde hace años, así como la presentación que se hace del mismo, no varía en esencia tampoco.

Que opinarías de una empresa que pretende comercializar un producto y que lo hace de forma masiva, sin un conocimiento exhaustivo del cliente, incluso que en ocasiones toma por tonto a ese cliente, donde el cliente acepta que lo que ofrece la empresa en parte no cumplirá con lo que promulga y que no ha de fiarse mucho de lo que se dice durante esa comercialización por parte de la empresa, donde la oferta de valor que se ofrece, no evoluciona desde hace años, donde la comunicación y mensaje es la misma desde hace muchos años, donde no existe una originalidad en la forma de presentar el producto, no hay adecuación oferta por cliente sino es café para todos, ? con este panorama no hay que ser especialista en marketing para saber que efectivamente esa empresa tiene muy pocas oportunidades de éxito en el mercado con su producto. Pues bien, ese es el panorama que presentan la generalidad de campañas de los partidos políticos que aspiran a gobernar nuestra sociedad. La gran diferencia con la empresa que os propongo como ejemplo, es que esta encaja en un mercado abierto y dónde la competencia pretenderá ser diferente a esa empresa para conquistar al cliente, aportarle más y mejor, acercarse al cliente , tratar de entender de verdad al cliente, el mercado que es el mismo que el de los partidos políticos, nuestra sociedad, la mentira tiene una trascendencia en la reputación de las marcas y las marcas sin reputación, desaparecen? en el marketing político no existe nada de eso. Solo un ranking de electores y de votos que tendrás que aceptar otros cuatro años, sin más consecuencias. Además, debemos pagar parte de la campaña de los partidos, lo hagan bien o no

He visto fotos, mensajes, discursos, contenidos, ideas fuerza, actos electorales de muy diferentes partidos políticos en muchas elecciones, y la verdad, me cuesta diferenciarlos, y no hablo de ideología sino de marketing y de propuestas de valor para conquistar al cliente, pero lo que más ratifica mi opinión de involución en el marketing político, es que esas mismas fotos, mensajes, discursos, contenidos ya se utilizaban con otras herramientas a principio de los años 80. Se siguen utilizando recursos antiquísimos pensados y que funcionaban para ciudadanos de otra época, pues bien, se siguen tomando y utilizando estos mismos recursos como necesarios para ciudadanos que ya son otros muy diferentes a aquellos para lo que fueron pensados. Consecuencia de todos esto, baja participación de la ciudadanía en elecciones, a esta, además cada vez le cuesta más diferenciar propuestas, los actos cada vez tiene menos impacto de asistencia donde van los militantes y por obligación, hay un gran hartazgo en época electorales donde cada vez el electorado se las toma menos en serio, en definitiva, todo lo recoge esa premisa que tanto utilizan muchas personas de qué más da elegir, si son todos iguales? nada bueno para una sociedad democrática

Cuando el marketing no diferencia entre competidores, lo más probable es que el cliente pierda el interés o no tengan un gran impacto o resultado, pues eso, el marketing político cree que es cuestión de utilizar nuevas herramientas para su progresión y que eso supone innovar, cuando olvidan lo más importante, que caminar al lado y adaptarse a la evolución del cliente, en este caso del elector. El marketing político no evoluciona por el mercado cautivo que han creado y eso va en perjuicio de la sociedad

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