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Primero fueron los millennials y luego fueron los miembros de la Generación Z. Las marcas y las empresas tuvieron que aprender cómo estos consumidores estaban cambiando las cosas y cómo los cambios demográficos traían consigo cambios sociales. Las nuevas generaciones de consumidores querían cosas diferentes y buscaban que las empresas les ofreciesen también elementos diferenciados. No se trataba solo de que hubiesen cambiado sus preferencias, sino también de que la escala de valores en la que se movían era distinta y que las expectativas que tenían de las compañías también lo eran. Para hacer más complicadas las cosas, además, los millennials y los miembros de la Generación Z no eran exactamente iguales y buscaban de las empresas y de la vida en general cosas diferentes.

Pero los cambios que las nuevas generaciones imponen no están limitados a estos puntos. En realidad, implican cambios mucho más estructurales y llegan a cuestiones mucho más amplias y variadas. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las marcas más amadas.

Convertirse en una de las marcas más amadas es una especie de obsesión para las compañías, por razones bastante obvias. Aquellas compañías que logran posicionarse de forma destacada no solo en el mercado sino también en el corazón de sus consumidores tienen una situación más solvente que las demás. Cuando amamos una marca, solemos ser mucho más fieles a ella y a sus productos y además nos convertimos en una especie de embajador de lo que hacen y de sus bondades. Establecer una conexión emocional con una marca ayuda a que la situación de esta sea mucho más sólida y mucho más poderosa.

Y si a eso se suma que tradicionalmente las marcas más amadas tienen una relación que va más allá de las generaciones, se puede comprender por qué es tan importante tener este dato y esta situación en cuenta. Habitualmente, heredamos de nuestros padres y de nuestros abuelos sus marcas favoritas.

Pero ¿se ha roto la transmisión familiar de las marcas amadas o simplemente es este un cambio más que las empresas tienen que asumir y que millennials y Generación Z han incorporado a su estrategia y a su lista de problemas?

Los datos estadísticos empiezan a apunta a que quizás la transmisión de las marcas favoritas se ha roto? o que simplemente los cambios sociales y demográficos hacen que la estructura de las preferencias sea también distinta.

Lo que los Z aman y las demás generaciones no

La diferencia entre las marcas que prefieren los Z y las que escogen los demás grupos demográficos es salientable, aunque también ocurre algo similar con los baby boomers. Según los últimos datos del estudio Most Loved Brands, de Morning Consult, el 52% de las marcas que aparecen en el listado de las 25 marcas favoritas de los miembros de la Generación Z no lo hacen en los listados de otras generaciones. Los datos del estudio señalan que el siguiente grupo más diferenciado son los baby boomers, de los que el 44% de sus marcas más amadas no aparecen tampoco en lo que los demás grupos demográficos escogen como tales.

El estudio está elaborado sobre una muestra estadounidnse, pero los datos de diferenciación y la separación demográfica pueden servir como un elemento para comprender mucho mejor la relación entre edades, sociedad y marcas favoritas de forma más generalizada.

Así, para la Generación Z las cinco marcas destacadas son Google, Netflix, YouTube, Amazon y Oreo. Oreo no aparecen en el ranking de las 25 marcas generales más amadas por los consumidores si no se hace una separación demográfica, pero tampoco lo hacen PlayStation (la 6), Doritos (9), Nintendo (10) o Nike (12).

Para los baby boomers, su listado arranca con marcas muy clásicas, como UPS, Home Depot o el Correos estadounidense, pero también incluye marcas ajenas a las listas generales como las sopas Campbell's o el limpiador Clorox.

Las consecuencias de esta diferencia

Las diferencias entre lo que la Generación Z ama y lo que los demás grupos sociales prefieren no es una simple curiosidad y que la "generación Z tenga un grupo de preferencias de consumo altamente diferenciado", como explican en las conclusiones del estudio, puede tener un impacto directo en el mercado.

"A medida que el poder de consumo de esta generación aumenta y las marcas buscan ganarse su fidelidad, sus gustos tendrán un impacto amplio en la cultura de consumo", explican en el análisis. Como ocurrió antes con los millennials y sus preferencias, ahora las marcas cambiarán lo que hacen y cómo para ajustarse a lo que los Z quieren.