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La clave está en el producto pero también en el calendario de lanzamiento
Marketing y la canción de verano: cómo se construyen esos grandes éxitos que arrasan durante los meses de calor

En el complicado verano de 1939, el primero tras el fin de la guerra civil, una canción triunfaba en España. Era La morena de mi copla, de Estrellita Castro. Unas cuantas décadas después, un estudio del Lab de RTVE.es, la identificó como la primera canción del verano de la cultura popular española.

No es quizás ahora la más popular de las canciones del verano de esa época (pero en 1946 fue canción del verano Mi vaca lechera, que casi cualquiera puede canturrear), pero eso no le quita su posición pionera. Desde ese verano de finales de los años 30, se han ido sucediendo las canciones populares. "Con la llegada del calor, España acoge una de sus tradiciones musicales más arraigadas: la canción del verano", concluyen en el Lab de Televisión España.

Hay quien fecha en los años 60 el arranque de la canción del verano tal y como ahora la conocemos. Fue entonces y sigue siendo ahora un ejercicio de muy buen marketing. En 1964, la Asociación Italiana de Fonografía buscó una acción que lograse disparar las ventas de música en verano del mismo modo que lo hacía en invierno el Festival de San Remo, como recuerdan en 20Minutos.

Para ello, convocó el concurso "un disco para el verano", que tenía un elevado eco en medios y que conseguía que la canción ganadora sonase y sonase durante el verano. El concepto de la canción del verano se exportó a otros países y las radios españolas empezaron, a mediados de los 60, a escoger "la canción del verano".

La primera vez que el término "canción del verano" aparece en la hemeroteca de La Voz de Galicia, por ejemplo, es en agosto de 1967. En la Hemeroteca Digital de la BNE, con el uso que hoy le atribuimos, arranca a principios de los 60 y a finales de esa década es cuando lo hace en los fondos de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura.

Aun así, y volviendo al listado del Lab de RTVE, quizás antes no se usaba el término, pero sí había canciones que se volvían muy populares durante los meses del verano. Las de los años 70 tienen el mérito de haber sido las más populares en la memoria colectiva y las que siguen dominando ahora mismo como grandes éxitos clásicos de las verbenas.

Cómo se crea la canción del verano

La canción del verano es una constante de cada año y solo condiciones extremas hacen que desaparezca. El año sin canción del verano fue, de hecho, 2020, posiblemente porque había fallado toda la infraestructura previa para impulsar el tema que iba a sonar hasta el aburrimiento durante esos meses.

Aunque durante esta década los sonidos de la canción del verano se han desestacionalizado, como concluyen en el Lab de RTVE (Despacito se hizo viral como canción, no como canción del verano, a pesar de sus sonidos muy vinculados a ese formato acústico), siguen existiendo ciertos elementos que impulsan a unos temas frente a otros. El primer punto clave e la canción del verano está en cómo suena. Es una mezcla, al menos según el big data, de ritmo, alegría y ser bailable.

También, como señalan desde Newtral, es un mix de acordes y ritmo. Durante la última década se han repetido una y otra vez los mismos acordes, que suenan en canciones con un ritmo bailable. Son además brutalmente pegadizas.

Una estrategia de lanzamiento clave

Pero lo importante no es solo tener el producto diseñado perfecto, sino también aplicar la estrategia de lanzamiento más adecuada. Es posiblemente ahí donde la canción del verano se convierte en el mejor ejemplo en marketing. La estrategia de lanzamiento de la canción del verano, como desgrana Icon, tiene tres puntos clave. El más genérico es que el tema sea simple y pegadizo.

Además, llega al mercado en el momento oportuno. Puede que se piense desde fuera que la canción del verano es un producto que aparece en julio con el chiringuito de la playa y la crema Nivea. Nada más lejos.

La ventana de posicionamiento está en una horquilla que empieza no antes de enero y se cierra no después de abril. Esto es, antes de enero es demasiado pronto y para abril ya es demasiado tarde. Esto es así porque la canción del verano necesita crear antes buzz. Cuando llega julio, ya es un éxito popular. Al fin y al cabo, la canción del verano en la era de internet es también una canción viral.

Y, finalmente, la canción del verano debe tener asociada a gente con gancho, jóvenes que, como le dice una de las fuentes expertas al medio, estén en la pomada. Por ejemplo, Bertín Osborne tuvo hace unos días un momento de gloria en redes sociales con la canción que acababa de presentar. Todo era muy 'a la búsqueda de la canción del verano', pero Bertín Osborne ni es cool ni está en la pomada así que parece poco probable que conecte con ese público juvenil que impulsa estos hits.