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El fenómeno del cord-cutting se ha convertido en un termómetro muy claro de que algo está cambiando

La televisión está viviendo ahora mismo sus peores momentos, o al menos la que podría ser la antesala de sus peores momentos. Tras años de ser el gran medio de masas y el que todo el mundo consumía durante horas, ha entrado en una nueva y mucho más complicada fase. La televisión se está enfrentando a un cambio en la tendencia y está acusando el impacto de internet.

La red ha creado una nueva manera de ver contenidos y ha acostumbrado a los consumidores a evitar aquellos elementos que no les gustan de la televisión de siempre. El visionado bajo demanda, el famoso VoD que han impulsado firmas como Netflix, Hulu o Amazon, ha acostumbrado a los espectadores a ver los programas a su ritmo (creando incluso nuevos comportamientos como el binge watching, el ver series de una sentada) y también a acceder a los contenidos con otras normas. Ya no es necesario sentarse frente a la televisión a una hora concreta, tampoco es necesario ver la tele con todos los anuncios que las cadenas programan y, en realidad, ya ni es necesario encender la tele. Ahora se puede ver simplemente encender el ordenador o el tablet o sacar el móvil del bolsillo y ver el contenido que interesa.

Las cifras así lo han ido demostrando. Los millennials y los miembros de la Generación Z ven cada vez menos la tele. Esto no quiere decir que hayan renunciado a este tipo de contenidos. Las series y los programas de televisión siguen siendo los tipos de contenidos que más les gustan. Lo que ha cambiado es cómo acceden a los mismos. Siguen viéndolos, pero lo hacen en streaming. De hecho, un 73% de los millennials, según datos de TiVo, ven programas televisivos, como series o shows, pero solo un 40% lo hizo a través de la televisión de siempre.

No es el único dato que demuestra el ocaso de la televisión o al menos que las cosas están empezando a cambiar. El fenómeno del cord-cutting se ha convertido en un termómetro muy claro de que algo está cambiando. En Estados Unidos, para acceder a una gran variedad de programas o para ver las series de las que todo el mundo está hablando, es necesario contar con una suscripción de cable (que es la más popular). La televisión de pago está generalizada y es un requisito casi incuestionable en una casa. Las cifras de lo que está ocurriendo con estos consumidores hoy en día se han convertido en un ejemplo que todo el mundo mira para comprender cómo la televisión está dejando paso a nuevos formatos de consumo de contenidos.

Según datos de eMarketer, el cord-cutting, el proceso de dar de baja las suscripciones de cable, está viviendo un acelerón notable en Estados Unidos y está haciendo que cada vez sean menos las casas que cuentan con una suscripción de pago. De aquí a 2019 caerá a un ritmo del 1,4% y en 2019 ya serán el 23% de los hogares estadounidenses los que no pagarán estos servicios. A finales de este año, la cifra estará en el 17% de los hogares y, además, según los expertos, habrá crecido más rápido que nunca.

Los datos se explican porque cada vez hay una oferta online más completa (y más barata que las suscripciones de cable) lo que hace que los consumidores estén migrando a estos nuevos servicios. Dado que los consumidores no quieren cientos de canales (como ofrece el cable) sino los contenidos que les interesan y verlos del modo que les apetezca (lo que da el VoD), la suscripción empezará a parecer innecesaria.

Las televisiones se tienen que reinventar

Estos datos no hacen más que demostrar que las cosas están cambiando y que el viento ha cambiado de posición, lo que obligará a las televisiones a cambiar - más que nunca - lo que hacen y cómo llegan a los consumidores. Las compañías tendrán que renunciar al modelo que les ha funcionado siempre y necesitarán adecuarse a los nuevos tiempos.

Las teles tendrán que entrar en el juego del vídeo bajo demanda y tendrán que enriquecer su visionado con nuevos servicios y funcionalidades si no quieren perder a estos consumidores.