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Mientras la televisión entraba en crisis en los últimos años, los análisis no paraban de repetir una especie de mantra. La crisis de la televisión era una cuestión generacional. Eran los millennials los que querían ver los contenidos cuándo y cómo querían y no tanto otros grupos demográficos. A los consumidores de más edad, la televisión lineal les seguía funcionando muy bien y ellos seguían todavía accediendo a los contenidos de ese modo. Para los consumidores más mayores, la televisión tradicional era todavía el medio de comunicación favorito para acceder a contenidos de entretenimiento.

De hecho, para explicar todos los movimientos que habían llevado a la televisión a una crisis, se echaba mano de las fechas de nacimientos. Los 'cortadores de cordel', esa figura tan recurrente en los análisis sobre lo que había dado el pistoletazo de salida a la crisis de la televisión, eran jóvenes millennials que querían ver las cosas de otro modo y que no estaban dispuestos a gastar en acceder a unos contenidos que sus padres si seguían viendo de ese modo.

Hasta algunos de los movimientos estratégicos de las teles, como podía ser el diseño del prime time en España, se explicaban a la luz de los cambios en las pautas de consumo. Ya que habían perdido a los jóvenes, su programación se iba a orientar a los consumidores de más edad para conectar con ellos.

Pero ¿qué ocurriría si en realidad hacer que la crisis de la tele fuese una cuestión demográfica fuese poner las cosas de un modo muy sencillo? Si se es un hijo millennial que ha empezado a compartir con sus padres la cuenta de Netflix - y que ha visto como estos se hacen fans de contenidos bajo demanda - puede que esa manera de ver las cosas empezase ya a verse como demasiado simplista.

Los estudios y los análisis también están apuntando en esa dirección. Los analistas han empezado a ver síntomas de que el cambio al VoD no es solo cosa de millennials y de miembros de la Generación Z.

Ya no es solo cosa de millennials

En los mercados en los que el VoD lleva ya más tiempo operando y en el que está en una fase más madura, los consumidores que están impulsando las nuevas altas son ya los de más edad. Como explican en Business Insider, partiendo de datos de un estudio de Ampere Analysis, son los estadounidenses de más edad los que explican el ritmo de crecimiento de los sistemas de televisión bajo demanda en EEUU en 2018.

Ellos han sido los que han hecho que Netflix, Hulu y similares crecieran en el último año. Lo hacen, como explica uno de los analistas de la compañía, porque estos consumidores de más edad están cambiando sus suscripciones de televisión tradicional por el streaming.

Hasta ahora, estos consumidores eran una suerte de resistencia de la televisión tradicional, sin embargo, las cosas empiezan a cambiar. Los consumidores de más edad no solo han empezado a ver beneficios a los sistemas de VoD sino que además empiezan a estar cada vez más familiarizados con sus características.

Han comenzado a comprender cómo funcionan y, a medida que lo hacen, han empezado a darse de alta. Esto está haciendo que los servicios de streaming, que parecía que habían en cierto modo tocado techo, hayan vuelto a mostrar cifras de crecimiento. Si a eso se suma que los servicios de VoD están empezando a tener cada vez más contenidos exclusivos que solo se pueden ver en ellos, se puede comprender aún mejor este cambio en la tendencia.

El único punto negativo que los analistas empiezan a ver en la estrategia de las plataformas de VoD es que están empezando a posicionarse con paquetes, algo que la televisión de pago ha ido haciendo durante años. A la tele le funcionó bien, pero es probable que no ocurra lo mismo con el vídeo bajo demanda. Este debería no forzar las cosas, porque - o eso creen los analistas - podría conseguir únicamente espantar a sus consumidores potenciales.