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Aunque cambien el contenido por series, se exponen a reclamaciones económicas

La crisis del coronavirus ha tenido un efecto directo en la vida cotidiana, en los hábitos de consumo y en los servicios disponibles. En los deportes ha supuesto el parón de las competiciones, grandes o reducidas, de los deportes tradicionales. No hay baloncesto, atletismo, tenis o, más complejo para las grandes compañías mediáticas europeas, fútbol.

La desaparición de los partidos de fútbol y de las competiciones ha creado un problema para la industria de los medios y para las operadoras de telecomunicaciones. Primero, la suspensión de la Eurocopa se convirtió en un potencial problema, porque eliminaba un contenido que funcionaba como motor publicitario y como llamada al gasto en los paquetes de suscripción de contenidos.

Segundo, el parón en cadena de las grandes competiciones deportivas, de las que poco se sabe cuándo volverán, ha hecho que los modelos de negocio sobre los que operan hayan entrado en crisis.

Las operadoras y los gigantes de los medios funcionan usando los derechos del fútbol como cebo, lo que hace que los espectadores paguen grandes cantidades de dinero por poder acceder a esos contenidos. Pero ¿qué ocurre si esos contenidos no existen?

Dar otros contenidos no los blinda

Las compañías implicadas, ya sean las grandes telecos con sus plataformas TV o los incumbentes VoD que estaban entrando en ese mercado, están ajustando sus programaciones para llenar el vacío. Ya sea echando mano de los eSports, que es lo que están haciendo las grandes cadenas deportivas de EEUU, o ya sea volviendo a programar partidos del pasado y competiciones de archivo, una suerte de comfort food para el mundo de los deportes, están intentando cubrir los huecos que ha dejado la programación deportiva ausente.

Las plataformas televisivas de las teleco están cambiando contenidos, añadiendo canales que sus abonados no tenían para compensar la pérdida de contenidos de deportes. La gran cuestión es si eso es suficiente para sus clientes. ¿Por qué pagar por canales que nunca quisieron ver?

Y, de hecho, a las compañías del sector se les podría estar a punto de venir encima una situación complicada, la de las avalanchas de reclamaciones de devoluciones por un servicio que no han podido disfrutar. Al fin y al cabo, a los consumidores no les pueden cobrar el gimnasio y otros servicios que no han podido disfrutar durante estos días.

Como publican en ADSL Zone, desde mediados de marzo, las operadoras están registrando bajas masivas y están viendo como las llamadas a sus servicios de atención al cliente se suceden día tras día. Las operadoras intentaron frenar las pérdidas cambiando los paquetes de fútbol por paquetes de series y películas y manteniendo así a sus clientes, usando también incentivos como regalos.

Problema de reputación

Pero el problema está lejos de estar resuelto. Las asociaciones de consumidores recuerdan que los consumidores pueden reclamar pagos, incluso cuando les han cambiado el fútbol por otra cosa si esa cosa tiene un valor más bajo.

Para las compañías de telecomunicaciones, que han visto su imagen general mejorada durante estos días por sus actuaciones durante el confinamiento, se podría convertir en un serio problema de imagen. Si a eso se suma que, a pesar de todo, no han cesado con sus prácticas comerciales más censurables, aquellas que logran hundir habitualmente su reputación, se tiene la foto completa.

Según Facua, MásMóvil, Yoigo y Pepephone están intentando capear la prohibición de portabilidades impuesta dentro del estado de alarma ofreciendo líneas nuevas, como también lo hace Movistar, siempre según la asociación de consumidores.