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La retransmisión de la Televisión inglesa ITV fue interrumpida por un anuncio publicitario justo en el momento en el que el Everton marcaba el gol decisivo ante el Liverpool.

Al inesperado regreso publicitario, los espectadores se encontraron con la celebración del tanto.

Era de esperar. Lo acontecido el pasado miércoles durante este partido de fútbol más que lógico era previsible y finalmente lo que era de esperar terminó ocurriendo. Como si de un juego de ruleta rusa se tratara, La bala buena terminó saliendo.

La genial idea de algunas cadenas televisivas por interrumpir con espacios publicitarios determinados momentos de los encuentros deportivos en directo, ha desembocado en una nueva gran polémica por la que la ITV se ha visto obligada a pedir disculpas públicamente a todos sus espectadores.

Este encuentro deportivo que gozaba con grandes pronosticos de share por su interés general terminó convirtiéndose en el más claro ejemplo de como las televisiones más allá de preocuparse por la calidad del contenido fijan sus objetivos en estrategias publicitarias que como en este caso, además de intrusivas terminan perjudicando la imagen de los propios anunciantes.

Si bien comentabamos que la saturación publicitaria podría transmitir sensaciones negativas sobre las marcas y anunciantes, cuando esta se convierte en intrusiva, inoportuna y además provoca una reacción lógica y una consecuencia de tal calibre entre los espectadores, este efecto negativo se multiplica por 10.

Sinceramente a pesar de que gran parte de la responsabilidad y culpa recaiga sobre las propias cadenas televisivas, hemos de admitir que también los anunciantes deben asumir su culpabilidad y complicidad, más cuando debieran de ser conocedores de los riesgos y las consecuencias negativas a las que se exponen.