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Los clientes buscan soluciones y compran 'confianza'

Lo que está sucediendo en relación al nuevo consumidor no es de extrañar. ¿O no es cierto que, durante décadas, el modelo productivo se basó en bienes especulativos a los que se accedía a golpe de crédito y para cuya consecución no se realizaba esfuerzo alguno? (ni se adquiría responsabilidad alguna tampoco)

¿No es verdad también que esa facilidad, el individualismo, los símbolos de poder y la falta de compromiso, derivaron en un pésimo servicio de atención al cliente que más allá de la empresa se impuso como forma de vida?

Los medios de comunicación social se han transformado en herramientas muy poderosas en el establecimiento de vínculos con el nuevo consumidor. La consigna parece clara: el consumidor compra la confianza de las marcas. Sin embargo, no es un tema menor que “entregar antes de recibir”, sigue siendo uno de los grandes desafíos para las marcas.

Tenemos que aceptar que el cambio ya se produjo. Es necesario tomar conciencia de que hoy, el consumidor sólo muestra necesidad en consolidar vínculos a través de la confianza y la credibilidad. Las empresas que logran éste tipo de relaciones con sus clientes, verán aumentar sus ventas como consecuencia causal.

Los clientes buscan soluciones

El consumidor actual se integra en un  universo de prosumidores y enarbolando la misma bandera del beneficio conjunto derivado de la vinculación marca- cliente, sientan las bases de sus demandas.

Si a la fuerza derivada de la unión y la interacción, le sumamos el escenario crítico y adverso por el que transita la estabilidad a nivel global, no es de extrañar que cambien los objetivos de los clientes y con ellos, los parámetros sobre los que miden la confianza de las marcas, siendo ésta la variable primigenia que sustente cualquier relación.

Los clientes compran confianza

¿Cómo se establecen las relaciones? En todo tipo de relaciones hay transacciones y, aunque resulta un poco confuso hablar de transacciones emocionales, es una calidad que los clientes sólo gastan dinero si sienten confianza.

Los intereses han cambio, los hábitos de consumo han cambiado, la realidad ha cambiado y la forma de prestar un servicio eficiente, ha cambiado.

Ha llegado el momento de aplicar la humildad y comenzar a “servir” al cliente.

Ello no significa que las marcas deban ponerse de alfombra para todo lo que el consumidor pueda demandar, muy por el contrario, significa que, dentro de los planes de negocio, identificar al cliente y hacer de ello la esencia de nuestra marca, se ha transformado en indispensable.

Se impone la consigna “ponte en el lugar del otro”

Que duda cabe que buscamos la eficiencia a través de la unión y, nadie dudará que las relaciones emocionales, sean altamente exigentes en términos de aplicación recíproca de valores. Ponerse en el lugar del otro es altamente eficiente en un modelo productivo compuesto por prosumidores en busca de nuevas oportunidades.

Deja de vender, es momento de servir

Librando al término servir de su connotación negativa y tomándolo como sinónimo de “compromiso” podemos decir que las redes sociales se han transformado en las plataformas que nos ayudan a “ser personas”.

Las marcas deben ser capaces de establecer vínculos a partir de la confianza pero, ésta sólo se construye cumpliendo compromisos, haciendo bien las cosas y ayudando al otro a identificar oportunidades.

De ahí que la recomendación de dejar de un lado el ego, centrarse en la búsqueda de la identificación del individuo que es cada uno de nuestros seguidores, entregarles las respuestas que les ayuda a identificar su propia forma de transformarse en productores, cumpliendo los compromisos y trabajando arduamente, el cliente percibirá un buen “servicio de atención al cliente” y comprará la confianza.

Deja de vender tus productos, es necesario apasionarse para dejar de mirar el “yo” y situarse en el otro, hoy, hay que vender “servicio”.