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Las críticas y sugerencias deben concebirse como una razón para pensar sobre si estamos haciendo algo mal

Generalmente cuando se aborda la forma en que las sugerencias y opiniones de los usuarios y consumidores online, puede afectar o influir en las decisiones de otros usuarios, olvidamos o simplemente no tenemos en cuenta otros aspectos que las propias marcas pueden aprovechar en su beneficio propio. 

Las empresas pueden aprender cómo mejorar sus productos de éxito simplemente analizando las opiniones online. Bazaar Voice en un informe sobre el pasado mes de marzo muestra cómo examinando las opiniones de los consumidores un 12% de ellas incluyen sugerencias de productos y la frecuencia de estas sugerencias aumenta un 20% entre las opiniones positivas.

El estudio revela además como las sugerencias que se incluyen en las opiniones de los productos no suelen ser sobre problemas con los productos sino todo lo contrario, un 42,5% de ellas hablan sobre posibles cambios del producto, por ejemplo en términos de color, estilo o talla. Un 37% pide en sus sugerencias una mejora o cómo desde su punto de vista se podría mejorar el producto.

Como podemos comprobar, esto nos confirma la teoría de que más allá del carácter negativo de cualquier sugerencia, opinión o comentario, esta información puede convertirse en una fuente de saber para aquellas marcas que realmente pretenden mejorar teniendo en cuenta las opiniones y sugerencias de los propios usuarios y consumidores.

La tendencia a compartir y comentar sobre determinados productos, servicios o empresas en las redes sociales, puede parecer un hecho descontrolado a los ojos de muchas empresas. Sin embargo, el saber escuchar y analizar cuales de estas opiniones y sugerencias pueden ayudar a mejorar en nuestros objetivos de negocio pueden resultar determinantes para alcanzar el éxito comercial.

La opinión es una fuente de saber, cuando a través de las críticas negativas quedan expuestas nuestras propias carencias. Entendido esto, las críticas deben concebirse como una razón para pensar sobre si estamos haciendo algo mal, si nuestro producto falla, es deficiente o no cubre las necesidades del consumidor, y sobre todo, que es aquello que debemos cambiar o mejorar para cambiar esa percepción.