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¿Que aspectos harían de nuestro gobierno una fracaso como empresa?

El gobierno español es una institución pública cuyo buen nombre está en entredicho; la situación económica por la que atraviesa el país ha creado un descontento general, donde los ciudadanos, como principales afectados, reclaman a su principal representante, alzándole sus quejas, a la espera de que obre su favor de remontar y palie las serias dificultades a las que se enfrentan a diario. 

La sensación general por parte de los ciudadanos es de abandono y desatención, lo que ha provocado una pérdida de credibilidad en la organización. Multitud de factores y aspectos son los que afectan de forma negativa a todo gobierno cuando su gestión esta siendo nefasta o insuficiente para solucionar los problemas a los que se enfrenta un País. ¿Y si nuestro país fuese una gran marca o empresa? ¿Sería un auténtico fracaso? ¿Que aspectos harían de nuestro Gobierno una fracaso como empresa? Destacamos algunos puntos claves que resultarían vitales para la proliferación de cualquier negocio exitoso.

Incapacidad para satisfacer las necesidades reales

Realmente la situación del panorama actual, los continuos conflictos y problemas a los que se enfrenta la sociedad junto a la ineficacia de sus fórmulas y acciones así como las decisiones que perjudican a muchos ciudadanos, demuestran que como empresa, este gobierno no sería capaz de satisfacer las necesidades de sus clientes, ni mucho menos proliferar como un negocio exitoso.

Falta de transparencia y escasa confianza

La suma de todo ello conlleva que este gobierno carezca del apoyo y la confianza popular, a lo que se suman otros aspectos vitales o importantes para una marca digna de ser deseada por millones de seguidores. Y es que la opacidad con la que se establecen los futuros planes de todo un país y las promesas incumplidas, provocan que se pierda toda la credibilidad como entidad.

Carencia de una clara estrategia y una nefasta comunicación

Sus actuaciones o comunicados no transmiten ni generan confianza. Incluso en ocasiones llegan a verse enfrentados o contradecirse por la falta de ideas claras que denotan una falta de estrategia definida en función de unos objetivos concretos, que le permitan adoptar una postura clara. Da la impresión de que va dando palos de ciego, por lo que tropieza continuamente.

Uso interesado y partidista de los social media

De sus hechos se desprende que la mayoría de los representantes políticos, pocos son los que practican una verdadera interacción con su público en los social media. A pesar de  que las redes sociales se han adquirido gran popularidad entre candidatos y políticos, su interacción en las mismas parece ser oportunista y con un único fin partidista o propagandístico a través de acciones basadas en el monólogo, y donde no existe la interacción ni se da pie a la comunicación bidireccional.

No escuchar ni tomar en cuenta las quejas de los "clientes" insatisfechos

Un gobierno que intenta vendernos sus ideas y promesas como un producto cualquiera, fracasaría como empresa debido a la poca disposición e interés por escuchar o tener en consideración las quejas y sugerencias de los clientes insatisfechos con el fin de ofrecer una práctica solución.

Reputación online en continúo riesgo y peligro

Su reputación online navega a la deriva en un mar de aguas turbulentas. La situación le supera, no sabe cómo afrontar esta situación. El principal error que comete es el de dar la espalda al problema, e intentar escurrir el bulto; no es transparente ni sincero en sus intervenciones públicas, su comunicación deja mucho que desear, y esto es perfectamente perceptible por las masas y los ojos de quienes nos observan más allá de nuestras fronteras.

Trabajadores poco cualificados y comprometidos

La estructura de un gobierno concebida como la plantilla de una gran marca o empresa podría terminar provocando un auténtico desastre. Trabajadores que acuden a su puesto de trabajo cuando les conviene, que no cumplen una función específica o ni siquiera poseen una experiencia demostrada para ostentar el cargo que desempeñan.

No permite devoluciones ni ofrece garantías

Evidentemente un gobierno concebido como una gran empresa se encontraría en este caso ante uno de sus grandes problemas. Y lo cierto es que quienes votan como comprando aquello que les es vendido, no pueden mostrar su descontento ni exigir una reclamación cuando lo prometido no es tal o ni siquiera funciona. Sería como adquirir cualquier tipo de bien o producto carente de todo garantía.

A la vista de la circunstancias, si estuviera en tu mano elegir ¿apostarías por este tipo de empresas?