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El Comité de los Juegos Olímpicos se retracta y confirma a los periodistas la posibilidad de utilizar las redes sociales para desempeñar su labor informativa. Una acertada decisión que retira la prohibición inicial sobre estos profesionales de la comunicación para utilizar estos medios durante el transcurso de la XXII edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrarán entre el 7 y el 23 de febrero en Sochi, Rusia.

Así, los profesionales de la comunicación podrán hacer uso de las herramientas sociales para informar en tiempo real de los acontecimientos que tengan lugar en esta cita con el deporte olímpico. Por tanto Twitter, Vine o Instagram ejercerán oficialmente como medios de comunicación de masas, donde podremos ver tuits y fotos reproduciendo los hechos más destacados de la actualidad deportiva, emitidos por los corresponsales acreditados. 

Es importante reseñar que la prohibición todavía se aplica a los vídeos, por tanto, los periodistas no podrán grabar ni publicar vídeos a través de los canales sociales. La pena para aquellos profesionales de la comunicación que realicen esta actividad será la pérdida de su acreditación para poder acceder al evento.

En principio, estas limitaciones a la hora de capturar imágenes sobre la actividad olímpica no se aplicarán al público en general, aunque la organización es partidaria de prohibir el acceso a las instalaciones con cámaras réflex y equipos de grabación no profesional. 

Se trata de un modo de garantizar la exclusividad informativa para los medios de comunicación tradicional, de ejecución un tanto complicada. Los nuevos medios digitales a los que tienen acceso los usuarios de a pie permiten registrar este tipo de información cómodamente y difundir públicamente al instante; por tanto, esos esfuerzos por controlar pueden resultar inútiles, es como si intentaran poner puertas al campo. Una iniciativa similar a la llevada a cabo en las Olimpiadas de 2012, donde el COI decidió abrir una página web, a modo de central de medios, así como los perfiles sociales oficiales de las olimpiadas, a partir de la los cuales lanzar al mundo el seguimiento del evento. No tardaron en generarse las críticas por parte de los periodistas por las dificultades y restricciones en el acceso a la información y para obtener dichos datos en tiempo y forma. 

Y es que los intereses económicos que rodean a la actividad olímpica pueden más que el espíritu deportivo. Ahora la novedad es controlar la libertad en el flujo de la información, pero en otras ocasiones hemos sido testigos de cómo el COI intentaba sacar el máximo beneficio de la explotación de la marca, en este caso con el merchandising. Así, ante la inminente llegada de Pekín 2008, las autoridades competentes rastrearon el panorama online en búsqueda y captura de sites donde se comercializara productos no oficiales bajo el emblema de los 5 anillos olímpicos. 

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