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Una de esas inversiones en rondas de ampliación de capital en startups se ha convertido en material para el análisis por quién está implicado pero también por lo que dice del mercado. Amazon acaba de entrar en el accionariado de Deliveroo, la compañía de entrega de comida a domicilio, participando en su última ronda de financiación. La ronda levantó 575 millones de dólares de capital.

No se sabe cuánto dinero concreto aportó Amazon pero sí que ha sido el principal inversor en esta ronda de capital (que podría permitir valorar la empresa, o eso estiman que es lo buscan alcanzar en un análisis de Business Insider, en unos 4.000 millones de dólares). El movimiento son malas noticias para Uber Eats, el competidor global más destacado de este servicio, pero también para Just-Eat, el servicio de comida a domicilio más asentado en Europa. Las acciones de Just-Eat, de hecho, se desplomaron en bolsa tras el anuncio de los resultados de la ronda de inversión.

Pero ¿permite esta noticia sobre el panorama start up sacar más conclusiones? ¿Puede ser una guía sobre hacia dónde va el mercado y qué es lo importante y lo que interesa?

Por qué Amazon ha invertido en Deliveroo

Sin duda, la presencia de Amazon en esta ronda de inversión hace que el movimiento sea mucho más importante y relevante de lo que sería si no estuviese implicada y también hace que el mercado por el que está apostando se convierta en todavía más destacado.

La inversión, o al menos eso es lo que señalan en Bloomberg, permitirá a Deliveroo crecer mucho más, especialmente en las ciudades pequeñas en las que aún domina Just-Eat y en un mercado, el europeo, en el que la comida a domicilio se ha convertido en un elemento alcista. Es un mercado 'caliente'. Pero también demuestra el interés de la industria de internet por la comida y cómo han cambiado los consumidores en su relación con ella.

Así, y como recuerdan desde Bloomberg, no hay que olvidar que Amazon ya ha mostrado que el universo de la comida es algo en lo que quiere crecer y asentarse (Prime Now hace entregas rápidas ya en algunas ciudades de ese tipo de productos). A eso hay que sumar que los players de la comida a domicilio ya hecha están intentando potenciar que aparezcan nuevos formatos de trabajo, como los llamados 'restaurantes virtuales'. No tienen comedor, sino simplemente una cocina industrial en la que se hacen comidas para las apps de restaurantes.

Y, además, el movimiento no implica simplemente solo comida. Como apuntan en Business Insider, no es que a Amazon le obsesione traerte una pizza, sino más bien a la lista hay que sumar la preocupación por el último kilómetro, las entregas de proximidad y las redes de reparto.

Cómo han cambiado los consumidores

Pero aunque Amazon tenga posiblemente intenciones más ambiciosas que simplemente trabajar para posicionarse en ese mercado emergente, su interés demuestra que el cambio en cómo consumen los ciudadanos productos de alimentación y de restauración no tiene marcha atrás.

De hecho, el boom de las apps y servicios de comida a domicilio dice mucho sobre cómo son los consumidores y cómo han cambiado. Hace unos años, una estadística apuntaba que el mercado de los pedidos de comida a domicilio crecía a un ritmo del 1000%. Eso ocurría incluso teniendo en cuenta que los servicios solo estaban disponibles para los consumidores de las grandes ciudades.

Ahora, 2 de cada 3 españoles tienen estos servicios y un 66% los ha usado al menos una vez. Hasta el bar de la esquina te manda una ración de patatas bravas usando este tipo de herramientas.

Los usuarios más intensos de este tipo de servicios tienen entre 25 y 34 años, seguidos por los de entre 15 y 24 y los de 35 a 49. Puede que el peso de este consumo caiga entre las demografías de más edad, pero eso no debe sorprender. El boom de este tipo de servicios muestra, en realidad, un cambio más que generacional cultural, en el que los consumidores están cada vez más abiertos a usar el ecommerce para acceder a estos productos y también en el que no cocinar (e incluso acceder de forma recurrente a comidas que no son parte de la dieta habitual) se ha convertido en norma.

El cambio implica no solo este cambio social sino también la caída de ciertas barreras de entrada para otros mercados en general. Estos servicios crean una cierta costumbre a usar la red y la compra a domicilio para cosas cada vez más variadas y para asumir ese consumo de forma recurrente.

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