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Desde que los buscadores comenzaron a reinar en internet, la batalla del posicionamiento ha sido una constante. La importancia de aparecer siempre en las principales posiciones de los resultados de búsqueda en los grandes buscadores siempre ha sido el gran objetivo de marcas, empresas y sitios web. Sin embargo, y a pesar de que el hecho de ganar mayor relevancia y visibilidad sigue siendo un aspecto vital dentro de la estrategia de marketing online en buscadores, las formas y fórmulas para lograrlo se han visto afectadas durante el paso de los años por las novedades y múltiples cambios en los algoritmos utilizados para procesar e indexar la información.

Durante todo este tipo, los profesionales SEO han trabajado de forma incesante para desentramar y descubrir los aspectos y factores más importantes que pudieran servir para lograr alcanzar una mayor relevancia y popularidad de los sitios web en los propios buscadores. Atrás quedaron los tiempos en los cuales, intercambiar enlaces o generar backlinks, eran las técnicas por excelencia del posicionamiento web. 

Dado que el crecimiento del volumen de la información y del número de sitios web ha sido realmente vertiginoso durante la última década, buscadores como Google al margen de su potencial de procesamiento y almacenamiento de datos, ha requerido de indicadores y parámetros para indexar, clasificar y organizar de una forma lógica, toda la información para hacerla accesible a través de sus resultados. Sus indicaciones y recomendaciones han sido también una constante a la hora de transmitir a la industria del SEO, los requisitos esenciales para un buen posicionamiento. Todo ello impulsó el uso y aprovechamiento de elementos como los metatags. Etiquetas html integradas en los encabezados de una página web y que, aunque no resultan visibles en el modo de navegación tradicional, son o al menos fueron en mayor medida, de gran utilidad para los propios navegadores y buscadores. 

Sea como fuere, las necesidades de disponer de indicadores adicionales y elementos descriptivos por parte de Google, validos a la hora de clasificar información, pasaban a convertirse en objetivos, requisitos imprescindibles y tareas pendientes para los propios SEO. En pocas palabras podríamos definir esta, como una relación mutua de intereses con la que Google marcaba las pautas para lograr alcanzar una óptima y mayor relevancia en los resultados de búsqueda. Sin embargo, para otros muchos, esta no ha sido más que una estrategia inteligente de utilizar a los profesionales de una industria para ponerlos a trabajar "por la causa". 

Más tarde, la era dorada de las Keywords o palabras clave, terminó convertida en una competición tan agresiva que Google se vio obligado a combatir las malas prácticas con nuevos cambios en sus algoritmos. La "historia de amor" entre Google y los profesionales SEO se resentía. Se percibía cierto distanciamiento y la ruptura parecía inminente. El gigante de la red comenzaba a mostrarse más innovador e inteligente, pero sobre todo, autosuficiente a la hora de organizar y clasificar su información sin la necesidad de la mano y el factor humano. ¿O sí? La respuesta la encontramos también en los propios indicadores sociales que durante los últimos años también han entrado a formar parte de los factores de relevancia de los resultados de búsqueda. A pesar de que con certeza se desconoce el nivel de impacto de tales indicadores, es evidente que su papel es ahora mucho más importante dentro de la fórmula más secreta de la era internet.  

Al margen de todo ello, el contexto de la información y el contenido sigue siendo el pilar fundamental a la hora de alcanzar una mayor visibilidad y notoriedad. Pero tampoco debemos olvidar que el gigante de la red ha establecido sobre su herramienta de búsqueda, su negocio más poderoso gracias y a través de la publicidad. Desde este punto vista, puede llegar a entenderse el cambio de filosofía de Google, que ha pasado de mostrarse colaborativo y sugerente, a impedir por todos los medios ese alto nivel de intrusismo de quienes pretendían por todos los medios, alterar "el orden de la información" frente a sus propios intereses. Es por ello que ahora, y con el objetivo de seguir alimentando las cifras y beneficios de su negocio, Google se convierte en el principal precursor de la "Ley del mínimo esfuerzo", a través de la cual, el SEM y los anuncios de pago comienzan a ganar la batalla al SEO. Pero no solo eso, en cuanto al posicionamiento orgánico y natural, el buscador se reserva ahora sin dar pista alguna, los factores que intervienen en la relevancia de sus resultados, tan solo volviendo a repetir aquello de que el contenido, más que nunca, sigue siendo el rey, y además, de que la información ahora también está también viva, y trabaja en la línea del tiempo real. 

Es evidente que uno de los objetivos de Google, es pretender ofrecer información relevante, pero no olvidemos tampoco, que para ello no le importará prescindir de aquellos que durante años han ayudado a construir y organizar su universo de información. El gran buscador es ahora más que nunca como un autómata cuyos mecanismos no requieren de un operador. La búsqueda semántica y hasta el neuromarketing forman parte de los campos con los cuales Google ha experimentado con el fin convertirse en una máquina casi humana, prescindiendo por completo de esa ayuda, trabajo o influencia exterior.  De forma similar a la "Rebelión de las máquinas". Aquel escenario apocalíptico clásico de la ciencia ficción, en el que máquinas capaces de inteligencia artificial se rebelan contra sus creadores, el género humano. Aunque en este caso, haciendo lo propio con los profesionales del SEO.

Es lógico que estos profesionales se manifiesten ahora frustrados, atados de pies y manos, y sin poder casi disponer de referencias que fundamentes sus teorías y prácticas. Todo reducido a una hoja en blanco repleta de gráficos e informes, limitados a reflejar los pequeños cambios y evolución de las posiciones en los resultados de búsquedas para terminar diciendo aquello que Google nos repite todos los días. Esta realidad no implica que el SEO deje der importante, ni mucho menos que no se deba tener en cuenta. Pero viene a confirmar que los tiempos felices para este matrimonio de conveniencia ha llegado a su fin y que aquello de tener una mayor visibilidad en los buscadores resulta tan fácil y sencillo como pasar por caja o seguir pagando

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