Especialista en marketing y comunicación. Llevo más de diez años dedicados al Periodismo, primero...
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¿Cuántos de nosotros hemos entrado alguna vez en una tienda no con la intención de comprar, sino con la de mirar, convencidos de que si el producto era de nuestro agrado, navegaríamos por internet para adquirirlo al mejor precio posible? Es lo que se conoce como Showrooming, una tendencia de consumo cada vez más habitual que está volviendo locos a los vendedores de las tiendas físicas.

Y el caso es que el Showrooming está ganando adeptos porque el e-commerce, la venta online, está cada vez más extendida y los usuarios más familiarizadas con ella. Incluso puede realizarse desde la misma tienda física a la que el usuario ha entrado a mirar a través de su propiosmartphone. Por eso las empresas han incrementado su apuesta por adaptar sus páginas web al mobile, y algunas ofrecen ya sus productos con dos tipos de precios, unos para sus tiendas físicas y otros para sus tiendas online, que suelen ser, estos últimos, más baratos.

¿Qué pueden hacer los negocios con tiendas físicas para mejorar el tráfico y la venta en sus establecimientos? 

Invertir en mobile, por un lado, y ofrecer un distintivo, un valor añadido que haga que los usuarios consuman en su establecimiento. Zara tiene una política de e-commerce a través de la cual, si un usuario decide cambiar alguna prenda adquirida a través de su tienda online, puede hacerlo con un sistema de cambio a domicilio o a través de sus tiendas físicas. De este modo lleva tráfico de gente a sus establecimientos, donde cada semana hay género nuevo. Parece una buena técnica. Es cierto que no todos las empresas tienen el tirón del grupo Inditex, pero aquí es donde entra la creatividad para fidelizar a los clientes y lograr el famoso "engagemen".

Más allá de la propuesta arriesgada de cobrar por mirar, algunos visionarios apuntan a que las empresas con mayor presencia en las redes dispondrán en un futuro cercano de tiendas físicas en las que los clientes podremos ir a mirar y probar algún producto, y luego realizar la compra en internet. Serán más que tiendas, expositores, sin ni siquiera caja. Todo se andará.

Es cierto que una tienda física comporta una inversión en mantenimiento, alquiler y personal, que un e-commerce carece. Pero la inmediatez, el trato y el poder ver el producto "en directo" son ventajas con las que la venta online no puede competir. Se trata de sacar partido de los puntos distintivos y no hundirse en las desventajas.

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