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Familiares, amigos y bloggers son las fuentes de contenido en las que más se confía

Una de las pesadillas de cualquier responsable de gestionar la imagen pública de una marca, o de una empresa, o de un producto, es que su defendida acabe teniendo la misma consideración que un político. Porque, y esto es prácticamente sabiduría popular, no hay nada peor en lo que a imagen pública se refiere que los políticos en general.

En los datos del barómetro del CIS para abril, "los políticos en general", incluyendo en el mismo lote políticos y política, eran un tema que preocupaba al 19,6% de la población (al 20% en marzo y al 20,1% en febrero) y la corrupción y el fraude estaban en el top de las preocupaciones para el 48,6%. Los temas relacionados con los políticos y sus acciones se situaban, por tanto, en los puestos destacados de lo que más quita el sueño a los españoles.

Los políticos tienen, por tanto, una bastante mala imagen de marca y han conseguido convertirse en algo no muy de fiar para los consumidores. Pero lo cierto es que entrar en el purgatorio de la imagen pública al lado de los políticos no es tan complicado: las empresas están bastante cerca, en realidad, de conseguirlo y de posicionarse en sus mismas posiciones. Ahora mismo ya están muy cerca del punto del que parten en cuestiones de imagen los políticos.

Así lo acaba de demostrar un estudio de Affilinet, que ha analizado en quién confían más los consumidores y ha establecido un ranking de quienes despiertan, por tanto, más y menos confianza. Los grandes perdedores en ese estudio han sido los políticos? y las marcas. Según sus conclusiones, los consumidores solo se fían un poco más de las marcas que de los políticos.

Para desgracia de las compañías, lo que las marcas dicen y hacen está muy cerca de ser tan poco confiable como las promesas de un político. Y teniendo en cuenta que el estudio se ha hecho en plena campaña electoral (el estudio es sobre una muestra británica y se ha realizado en los últimos meses, cuando Reino Unido se preparaba para sus últimas elecciones), cuando los políticos echan mano de todas sus armas en posicionamiento para resultar más atractivos y fiables, los resultados son aún más nefastos, para unos y para otros.

"No es sorprendente ver a los políticos al final de todo de la lista pero quizás sí es un poco sorprendente ver a las marcas tan abajo", confiesa la managing director de Affilinet, Helen Southgate a The Drum.

¿En quién confían los consumidores?

Está claro que los consumidores no confían ni en los políticos y sus promesas para cambiar el mundo ni en las marcas y en sus promesas de tener una piel más joven y radiante, el suelo más limpio y perfumado posible o un sistema inmunológico a prueba de bomba gracias a la magia de algún yogur, por poner solo unos cuantos ejemplos de promesas que los anuncios nos trasmiten, pero ¿en quién sí confían los consumidores?

El estudio pone en el top de la lista de aquellos en quienes sí confiamos a dos nombres que suelen encabezar los listados de recomendaciones que los consumidores tienen en cuenta cuando toman decisiones de compra. Los amigos y la familia son las principales fuentes de información ante las que los consumidores no dudan.

Sorprendentemente (o quizás no), los blogueros ocupan la tercera posición de fuentes de información más solventes y confiables. Un 53% de los encuestados asegura que se fía de lo que sostienen por la autenticidad de sus contenidos. Otro de los puntos en los que destacan los bloggers por encima de otras fuentes es por sus reviews y opiniones: según las conclusiones del estudio, los consumidores consideran que son equilibradas y justas.

De hecho, el papel de los bloggers como fuente de información empieza a ser cada vez más considerado. Un 16% de los encuestados asegura que pagaría una cantidad de dinero por poder acceder a los contenidos que publican los blogueros. "Me sorprende que esta cifra sea tan alta", señala Southgate, "pero cuando consideras que los consumidores están a menudo empleando a los bloggers para tener información sobre un área de interés, quizás es porque este contenido es particularmente valioso".

Tras familia, amigos y bloggers, los consumidores confían, en este orden, en las opiniones de los contactos en redes sociales, los colegas de trabajo, los periodistas y los líderes religiosos. De forma bastante llamativa, los líderes religiosos no solo adelantan a marcas y políticos (las ovejas negras de este listado) sino también a los famosos (que son octavos en esta lista de diez fuentes de información).