CEO de BDG Buenos Aires. Miembro de AOFREP y de CAIFE
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Aunque usted no lo crea, en Nueva York hay algunos locales a la calle que decidieron no tener vidriera. Fue una decisión muy arriesgada, que tiene que ver con su análisis acerca de qué es lo que atrae al consumidor.

Su evaluación fue que Internet es un escaparate lleno de productos y precios, y que brindar ese tipo de información al consumidor ya no es necesario. El cliente hoy tiene la posibilidad de buscar productos y comparar precios desde su smartphone o su tablet, por ejemplo. Ante este contexto, las empresas que efectuaron estos cambios optaron por poner en el frente de su local una pared negra, un solo producto y ? ningún precio.


Entonces, ¿se terminó el salir a caminar para ver vidrieras, y buscar algo que nos guste? A no alarmarse: creemos que todavía no, o al menos no en todos los rubros. Y en otros seguramente será un cambio muy lento. Sin embargo, las cosas ya se están modificando.

Veamos: lo que habitualmente hacen los negocios - lo clásico - es llenar la vitrina con productos y precios, y en el mejor de los casos tratar que sea lo mas atractiva posible.

Pero hay marcas que ya entendieron que el mercado está cambiando, porque el cliente puede conseguir información y precios en otros lados, y cuando llega a un local lo que busca es buena atención, servicio, experiencias.

Para las nuevas generaciones, por ejemplo, que las vidrieras sigan siendo estáticas y no tengan valor artístico, no genera ningún plus. Y como la inversión inmobiliaria para tener un punto de venta y una vidriera son cada vez más altas, la pregunta es qué deben hacer los puntos de venta con sus escaparates, para destacarse de otros.

Sabemos que la vidriera es un punto central en la atracción: el lugar desde donde se seduce al cliente. Pero para poder hacerlo primero habrá que entender a quién nos estamos dirigiendo, y qué debemos hacer para que nuestros consumidores no pasen de largo por el frente del negocio.

Entonces: las vidrieras van a seguir existiendo, pero tendrán que cambiar para seducir, cautivar a los transeúntes, y convencerlos de alguna manera para que ingresen al local.

Ya hay vidrieras táctiles que permiten que con un toque cambie el contenido interno, y desarrollos que permiten colocar un film sobre la vitrina, para luego usarlo como un fondo que permite proyectar sobre él una holografía.

Pero atención: la tecnología es sólo una solución posible. Hay muchas otras opciones que tienen que ver con la creatividad, el servicio que se ofrece, el concepto de cómo seducir al cliente para que ingrese al local? Y una vez adentro, ofrecerle una experiencia diferente e interesante no solo para que permanezca, sino que vuelva. Algunas de las propuestas, por ejemplo, tienen la forma de aromas, sabores, sonidos, sensaciones ...

Las marcas que más riesgo han corrido en términos de vidrieras, hoy son referentes en sus categorías. Y lo hicieron cambiando la forma tradicional en que muestran el frente de sus negocios. Hacia ahí vamos.



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