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A medida que los dispositivos móviles se van haciendo más populares y a medida también que el ecommerce nos va familiarizando más con diferentes herramientas y distintas actividades, se va haciendo cada vez más factible la revolución en los modos de pago. Cada vez son más las compañías, incluidas gigantes como Apple o Google, que están intentando crear nuevos tipos de pago y que buscan hacer que servicios como las billeteras virtuales sean cada vez más usados y más populares. La industria de la banca también está intentando incentivar este tipo de herramientas, para mantenerse en la 'cresta de la ola'.

Pero, a pesar de que los diferentes jugadores están impulsando estos servicios y a pesar de que las compañías en las que se podría hacer el pago con ellos están intentando aceptarlos cada vez más, la adopción de los nuevos sistemas de pago (y el impacto que esto tendrá en las estrategias de posicionamiento y en las pautas de consumo) depende también y mucho de lo que los propios consumidores dicen y hacen.

A los consumidores tienen que gustarles y convencerles estos métodos para que los acepten y para que los incorporen a sus procesos de compra. Y, o al menos eso es lo que dicen los estudios, en Europa estos nuevos formatos no acaban de convencer. A los europeos les gusta demasiado todavía el dinero de papel.

Eso es lo que acaba de demostrar un estudio del Banco Central Europeo. Puede que los europeos digan en las encuestas una cosa o que muestren interés por otras, pero los datos sobre su comportamiento real dicen otra cosa. Cuando se les pregunta directamente a los europeos, un importante porcentaje dijo que prefería pagar con tarjeta, aunque en realidad no lo están haciendo. Esto ocurre porque la mayoría de las transacciones son pequeñas. Dos tercios de nuestras compras se quedan por debajo de los 15 euros, lo que hace que sean mucho menos memorables para los consumidores.

Así, y a pesar de que las monedas virtuales y los nuevos sistemas de pago no salen de las noticias, a los europeos les sigue gustando demasiado el modo antiguo.

Los pagos, en efectivo

El 79% de los pagos que se realizaron en la zona euro en el año anterior se realizaron con efectivo. Solo el 19,1% de las compras en punto de venta se pagaron con tarjeta de crédito/débito y solo un 2,1% usó otro método de pago. Eso sí, partiendo de los datos se podría llegar a la conclusión de que en muchas ocasiones pagamos cosas que cuestan mucho dinero con tarjeta y que el efectivo se queda para lo 'menudo'. Por el valor de la compra, el 53,8% del valor se va al efectivo, el 39% a las tarjetas y el 7,2% a otros métodos de pago.

A eso se suma que los europeos ven una cierta sensación de seguridad en el dinero en efectivo: casi una cuarta parte de los consumidores europeos tiene dinero en efectivo en casa por lo que pueda pasar.

Aunque no todos los países de la zona euro muestran los mismos patrones, los datos sirven para poner en entredicho, como concluyen en el estudio, que el dinero en efectivo se esté reemplazando de forma rápida con métodos de pago sin dinero físico. De hecho, en algunos países europeos, como los del sur del continente, Austria, Alemania o Eslovenia el efectivo supone más del 80% de todos los pagos en puntos de venta. En España, el 87% de todas las transacciones se hacen con efectivo, convirtiendo al país en el cuarto de Europa en el que más se usa el efectivo, superado solo por Malta (92%), Grecia y Chipre (estos dos un 88%).