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Las calles comerciales ha sido otro de los grandes daños colaterales de los cambios de hábitos durante la pandemia 

Uno de los temas emergentes durante la anterior crisis, la económica de hace una década, era el declive de las grandes calles comerciales. La tendencia se veía a nivel global e incluso en países en los que el paseo por el centro era una especie de elemento de la cultura popular muy asentado.

La crisis de las calles comerciales del centro se vinculaba a los efectos de la crisis económica (fue el momento en el que los carteles de 'se alquila' lo invadieron todo) pero también por cambios más profundos. Los analistas señalaban que el cierre estaba también conectado al peso de internet y a los cambios de hábitos de los consumidores. El centro de las ciudades perdía relevancia como centro de compras y, en todo caso, dejaba paso a la idea de un centro de la ciudad como espacio de ocio, con los bajos comerciales reconvertidos en cafeterías y restaurantes. El tráfico peatonal a principios de la última década estaba en caída.

La gran pregunta es si la última crisis impactará en esta tendencia de hace años, reviviéndola. Al fin y al cabo, a pesar de que este era el punto de partida a principios de la última década e incluso a mediados de la misma, la recuperación de los últimos años había impulsado el consumo y también los cambios de hábitos habían castigado al macrocentro comercial de las afueras. Las grandes cadenas estaban abriendo tiendas en el centro.

La crisis del coronavirus ha tenido un efecto en la economía de los consumidores y en la de las ciudades. Cualquier paseo por calles comerciales permite descubrir un nuevo boom de los bajos que cierran y los carteles de alquiler.

La crisis ha impactado en el tráfico peatonal. No lo ha hecho solo en el confinamiento sino también en los meses posteriores. Un estudio del pasado otoño concluía que las calles comerciales de las ciudades españolas encadenaban 7 meses de descenso del tráfico. La caída era generalizada: Madrid había perdido un 45% de su tráfico y Sevilla y Palma el 44%. Eran las tres ciudades más perjudicadas en España. En general, uno de cada dos locales comerciales había perdido más del 40% de sus visitantes.

Ahora, un estudio ha señalado que las calles comerciales han perdido uno de sus grandes ganchos y atractivos, el pasear para ver escaparates. El escaparate es una pieza básica del marketing del retail, pero no es inmune a los cambios de hábitos.

El escaparate también se va a la red

Como explican en las conclusiones de un estudio de Bazaarvoice, ahora los consumidores prefieren ir de escaparates de forma virtual. Miran productos en la red. El 61% de los consumidores de todo el mundo asegura que ahora es más probable que vayan de escaparates en la red que en tiendas. Es ahí donde navegan buscando y descubriendo productos.

Lo hacen porque consideran que es más fácil (es lo que asegura el 64% de los encuestados) pero también porque lo disfrutan más (54%). La red ha logrado, por tanto, no solo captar al comprador aumentando el peso del ecommerce, sino también su potencial efecto como espacio para descubrir productos.

Los consumidores se van de escaparates por la red sobre todo usando su smartphone (52%). Tras ello lo hacen en su portátil (23%) y en su ordenador de sobremesa (11%). El espacio en el que más peso tiene la visión de un producto es la web de la empresa. Un 35% de los consumidores señala que es más probable que ese contenido les empuje a la compra, frente al 29% que habla de búsquedas en espacios como Google.