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Según un reciente informe de la consulta KPMG, los consumidores y usuarios del Reino Unido siguen siendo reacios a pagar por los contenidos digitales. Sin embargo se muestran más dispuestos a la hora de aceptar publicidad orientada e incluso en aquellos casos en los cuales es necesario el compartir datos e información personal.

El 81% de los usuarios británicos encuestados afirmaron que cambiarían sus tendencias y hábitos hacia los sitios y medios online que implantasen modalidades o accesos de pago a sus contenidos. Tan sólo el 19% manifestó de estar dispuesto a pagar por este tipo de servicios de acceso a la información.

Sin embargo, a nivel global el porcentaje de los consumidores y usuarios dispuestos a pagar por el acceso a los contenidos digitales aumentó hasta el 43%.  En el caso de Asia y Pacífico este porcentaje se eleva hasta el 59% de los usuarios.

Los consumidores del Reino Unido todavía no se han hecho a la idea de tener que pagar por los contenidos digitales y tienen claro que en este caso, optarán por trasladar sus hábitos y fuentes de información hacia otros medios que dispongan de un acceso libre y gratuito a la información.

A pesar de ello, casi tres cuartas partes de los consumidores británicos estarían dispuestos a recibir publicidad a cambio de reducir o sustituir los costes asociados a los pagos por el acceso a estos contenidos.  En este sentido, el 48% admitió que permitiría aceptar la posibilidad de tener que proporcionar información de su perfil personal, aunque con ello no se disolverían sus preocupaciones acerca de la privacidad y seguridad de su información personal.

Aunque los consumidores se resisten a pagar por el acceso a los contenidos, son cada vez más receptivos a la publicidad y los procesos que requieren de información o datos de carácter personal para ser identificados.

Según los datos del informe, las conclusiones no pueden tomarse como una buena noticia para los medios y periódicos digitales que han adoptado o piensan adoptar este modelo de negocio basado en las suscripciones de pago. Y sobre todo por la importante disminución de los ingresos publicitarios que han obligado a varios editores a cobrar por el acceso a sus contenidos online.