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¿Cómo afectan los elementos contextuales a los mensajes que intentan hacer llegar las empresas a los consumidores? Lo cierto es que no solo el mensaje en si mismo influye en cómo los usuarios verán a la marca, sino que además su percepción se verá modificada por elementos como el lugar en el que se muestra ese mensaje, el dispositivo en el que se ve el anuncio o el humor en el que se encuentre en el momento el consumidor.

Una infografía de Yume analiza el impacto que todos estos elementos tienen en la visión que los consumidores tienen de los anuncios y sirve para recordar que no solo el mensaje es importante a la hora de llegar a ellos. Así, por ejemplo, en la receptividad que muestran los consumidores ante un mensaje tiene mucha importancia el lugar en el que está.

En la lista de elementos que determinan cómo se recibe un anuncio (es decir, si de forma pasiva se está más preparado o no para procesar la información recibida), la localización, el lugar en el que se está, es un elemento determinante. Cuanto menos rodeados estén de cosas conocidas, más alerta estarán para los nuevos estímulos: estar en un lugar público consigue el mejor estado receptivo, mientras que estar en casa muestra el peor.

No es el único factor que modifica la receptividad de un mensaje publicitario: le siguen, por orden de importancia, el estado de humor, el género del contenido, el estado de necesidad, el dispositivo y la hora del día en la que se han tropezado con los anuncios. En el caso de los dispositivos, los consumidores son mucho más receptivos a los anuncios en los dispositivos móviles que en los soportes más tradicionales. El smartphone es el que se lleva, por el momento, la palma en cuestiones de receptividad.

La atención también cambia

Aunque parezcan prácticamente lo mismo, la atención y la percepción son elementos distintos. La primera, por tanto, también se ve afectada por todos los elementos de contexto y por cómo estos varían la posición de los consumidores frente a los anuncios. Al igual que ocurre con la percepción, los consumidores están mucho más atentos a los mensajes publicitarios si estos se muestran en un smartphone. Pero en cambio existen cambios en cómo por ejemplo el lugar en el que está el consumidor modifica su atención: en este caso, la atención es mayor cuando se está en el puesto de trabajo o en el de estudios.

El humor también modifica la atención que los consumidores pueden prestar a los anuncios. Obviamente, el buen humor gana la partida. Cuando los usuarios están de buen humor, prestan más atención a los anuncios que les rodean. Cuando están de mal humor, la atención baja.

Los cambios no solo afectan a la atención, sino también a cómo se recuerdan los mensajes. Los smartphones consiguen un mayor recuerdo del mensaje que, por ejemplo, las tabletas o los ordenadores.