Director de Proyectos en L´Agora. Lleva 20 años trabajando en la compra-venta de medios digitales...
PuroMarketing

Desde hace un tiempo las aguas de la publicidad en internet bajan un poco revueltas debido a varias polémicas construidas sobre la base de la creciente necesidad de los planificadores de situar a sus marcas y estrategias en el llamado mundo del "Big Data", circunstancia que, en su conjunto, tienen a todo el mercado en busca de soluciones válidas que permitan navegar estos turbulentos rápidos.

Como siempre, las soluciones suelen estar más cerca de nosotros de lo que parece, pero hay que alejarse del bosque para apreciar los detalles de una rica arboleda que ofrece matices ya conocidos y, muchas veces, olvidados. Si diseccionamos todo este cúmulo de alternativas, podemos recuperar la calma y reorientar nuestros pasos hacia la tranquilidad.

La experiencia de navegación del usuario, la confianza en la cabecera que le ofrece aquello que más le interesa y su tranquilidad en cuanto a la seguridad de las marcas integradas en las páginas es algo básico a la hora de asegurar una integración tranquila de las marcas sin generar rechazo por parte del usuario. ¿Existe algo que nos garantice tan sencillo principio? Por supuesto, que sí, pero muchas veces nos olvidamos de que este entorno existe y que, además, es asequible y manejable; por no insistir en que hace años que está disponible a pleno rendimiento en nuestro mercado.

Son los formatos denominados "publicidad nativa" que cuentan, además con una muy potente capa de datos que, sin complicar los trabajos normales y habituales, consigue aumentar enormemente la satisfacción de los objetivos de las marcas. Como las tecnologías que de verdad son funcionales, esta capa de datos es modesta, discreta y no se deja notar a la hora del trabajo diario; no sólo no lo complica, sino que lo hace más fácil. Por si esto no fuera suficiente, la fórmula de contratación garantiza un ROI máximo al cliente, pues suelen ser comercializados bajo el formato de CPC, de manera que la marca sólo paga por contactos que, de forma voluntaria, desean establecer conexión con la marca o participar de alguna promoción concreta.

La pregunta es directa ¿contamos con los suficientes datos como para estar seguros de que la publicidad sea vista por perfiles concretos? La respuesta, una vez más, es afirmativa y son muchas las marcas y planificadores que lo han podido comprobar en su trabajo diario. Si hacemos caso a D. Guillermo de Ockham, podemos bajar al suelo sabiendo que "la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja". Si cambiamos teoría por actuación, planificación o estrategia, nuestra vida, a la hora de trabajar con el llamado "Big Data", puede, y debe, permitirnos grandes éxitos.

Si en la anterior nota reivindicaba la conveniencia de buscar entornos seguros para la planificación publicitaria, hoy vengo a reivindicar la compleja sencillez de lo obvio: usemos los datos y busquemos el apoyo de aquellos formatos que nos garantizan el adecuado ROI de las campañas ofreciendo mensajes bien recibidos, coherentes con el entorno contextual adecuado para el usuario y demos la espalda a aquellas estrategias basadas en una complejidad excesiva que invade y perturba la tranquilidad del usuario.

Como ejemplo de lo que digo, recuerde el lector la propia ansiedad con la que nosotros mismos disponemos el cursor sobre el mensaje de "saltar video" mientras las marcas se empeñan en intentar obligarnos al visionado de esos eternos 30 segundos que no se acaban nunca y nos hacen acordarnos de aquello que nadie quiere mencionar.

Volvamos a los confortables terrenos de lo simple y conocido; recuperemos la calma que ofrece su majestad el ROI y confiemos en la tecnología amable que, con enormes y complejos sistemas de recopilación de información en la base, nos permiten seleccionar los mejores perfiles y usuarios mediante sencillas fórmulas de contratación.

¿Fácil, no? ¡Pues a por ello!