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Pocos son los anuncios que logran llamar mi atención mientras veo contenidos ya emitidos en la televisión de pago y salto los anuncios con su botón para avanzar la emisión. Sin embargo, una publicidad de Renault capturó con un frame mi atención y tuve que volver hacia atrás para localizarla. ¿Era Lil Miquela, la influencer virtual de moda la que estaba conduciendo aquel coche?

En realidad, aunque en un primer momento su nombre me resultó ligeramente confuso, no lo es. La protagonista del anuncio se llama Liv, "nuestra embajadora virtual" ponen en la descripción del vídeo desde Renault en YouTube. "Cuando todos intentan vivir en el mundo virtual, yo lo hago en el real", dice Liv mientras mira el paisaje hasta donde la ha llevado su Renault Kadjar. "Deberías probarlo", nos recomienda.

¿Tiene sentido el mensaje del anuncio? ¿Y vamos a aceptar el mensaje de una "embajadora virtual" como guía de nuestras decisiones de compra? Lo cierto es que Renault no es la única marca que tiene a un personaje 'del futuro' en su publicidad. Sí, cierto que las lejías llevan usando el recurso desde hace años para vender que tienen una limpieza a prueba de bomba y más avanzada que la de la competencia, pero ahora los robots y los personajes futuristas se han colado en más espacios y en más tipos de marcas.

Cabreiroá, la marca de agua, ha fichado a Sofía, "la primera robot ciudadana", como apuntan los titulares de algunos medios que han abordado el lanzamiento, para protagonizar su campaña.

Sofía resulta, eso sí, ligeramente inquietante (no es difícil encontrarse a comentarios en Twitter que señalen que Sofía, directamente, da miedo). Cabreiroá vende en su campaña que su agua es 100% natural. Su inteligente robot lo confirma. Por supuesto, no son los únicos anuncios con robots. Hace unos meses, una marca de arroz también había puesto a un robot a aprender a hacer paellas gracias a un jubilado.

Aunque los robots han estado presentes en los anuncios durante años y durante décadas, porque han formado parte de nuestra cultura popular durante muchísimo tiempo, una de esas incorporaciones que la literatura y el cine de ciencia-ficción han instalado en nuestro imaginario colectivo, la publicidad ha ido dándoles una mayor visibilidad en los últimos tiempos.

El robot como marca de los tiempos

Tradicionalmente, los robots se asociaban a una cierta realidad futurista y a una cierta condición de vanguardia. Siguen haciéndolo, especialmente ahora que asumimos que todo lo puntero en última tecnología es "lo más".

Las empresas quieren posicionarse como pioneras y como innovadoras digitales y los robots son simplemente una marca 'mainstream', conocida por todo el mundo, para lograrlo. A eso se suma el hecho de que la inteligencia artificial se ha convertido en un elemento destacado, algo que ha saltado ya desde la prensa especializada y tecnológica a la generalista y que las marcas empiezan a querer usar como elemento diferenciador para demostrar que son modernas.

La tendencia ya se vio en la Super Bowl

Y, por supuesto, la tendencia se podía ver ya en la última pausa publicitaria de la Super Bowl. La Super Bowl es el evento deportivo y publicitario destacado del mercado estadounidense y funciona como un escaparate de las tendencias en anuncios que dominarán la agenda en los siguientes meses.

Lo hacen no solo en EEUU sino también en el resto del mundo: los temas que dominen los anuncios de la pausa del partido lo harán luego en los anuncios que veremos por todas partes. Y, en la última pausa, los robots fueron actores dominantes. Muchas marcas los pusieron a protagonizar sus anuncios o los metieron en ellos. Como concluían en AdWeek, no había duda: los robots eran tendencia.

"Los clientes y las agencias están buscando los últimos objetos brillantes para parecer a la moda y los robots y la inteligencia artificial lo son ahora", explicaba al medio Allen Adamson, cofundador de la consultora Metaforce, recordando que no hay peor destino que un anuncio de la Super Bowl con el que no conecta nadie y que poner algo de moda en ellos hace que sea más fácil que los consumidores los procesen.

Eso sí, en los anuncios sobre robots y sobre inteligencia artificial que se pudieron ver en ese momento, se mostraba también la ambivalencia de los ciudadanos ante todo ello. Las emociones son contradictorias y a lo positivo también se suman visiones negativas.

Muchos de los anuncios con robots de la Super Bowl, recordaban en Slate, simplemente se dirigían al consumidor y a sus miedos sobre robots haciendo humor sobre ello. Incluso el anuncio de Amazon sobre su Alexa, en el que la IA no funciona bien, se puede leer en ese sentido: simplemente busca tranquilizar los temores de los consumidores y dejar claro que no va a dominar el mundo. No es tan lista.

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