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El ministerio de Consumo prevé endurecer la normativa, en sintonía con lo que está ocurriendo en Europa
El próximo cambio normativo en publicidad perseguirá los anuncios de comida basura para niños y adolescentes

Galletas con canciones pegadizas, quesitos que sugieren que te darán un viaje a Disneyland París o al menos stickers de alguna película de dibujos con tirón... Los productos de alimentación intentan llegar a los niños en la televisión, la publicidad en exteriores o con estratagemas en el punto de venta. Intentan posicionarse como más atractivos, más llamativos y más seductores, para así colarse en la cesta de la compra.

Su mercado son los niños y a ellos son a los que se dirigen, pero ¿están los niños demasiado expuestos a esos mensajes y, sobre todo, están logrando esos anuncios tener un efecto negativo en la vida de los más pequeños?

Los estudios han ido señalando que es así. Los niños ven demasiados mensajes de comida poco saludable, los reciben con interés y se dejan convencer por ellos. Un estudio británico de hace un par de años ya alertaba: la mitad de los anuncios que los niños ven en televisión son de comida basura. Por comida basura no hay que pensar solo en cadenas de fast food. También entran en esa definición los productos que son altos en grasas, azúcar o sal.

Otro estudio, este neozelandés, reforzaba la idea y uno de la Universidad de Granada, que analizaba lo que había ocurrido en los últimos años (2007 a 2013), también indicaba que los anuncios de comida poco saludable estaban muy presentes en el día a día a de los niños.

Horario infantil, consumo a destiempo

En teoría, los niños están protegidos por los mecanismos del llamado horario infantil, que limita qué se puede anunciar y cómo en las horas en las que están sentados frente al televisor. El problema está en que el horario infantil es muy limitado. Los niños reciben mensajes publicitarios por otras muchas vías y tampoco limitan el consumo de contenidos a las horas pensadas para niños.

No hay más que pensar en el tirón que ciertos realities tiene entre el público infantil y las horas a las que esos programas se emiten. Los mensajes publicitarios no estarán limitados por las horas de publicidad para niños.

De hecho, eso era lo que indicaban las investigadoras responsables de un estudio realizado por expertas de la Universitat Oberta de Catalunya y de la Pompeu Fabra sobre la cuestión, cuyos resultados se presentaron el pasado diciembre. Los niños estaban viendo publicidad de comida poco saludable, tanto que esos eran los anuncios que más veían los niños de 4 a 12 años.

"Se vulneran repetidamente varios principios del código y, además, no se tiene en cuenta que el gran consumo de publicidad de los menores se produce fuera del horario protegido", explicaba entonces Mireia Montaña, una de las responsables del estudio. El 80% de los niños españoles que veía entonces la tele lo hacía fuera del horario protegido.

Lo que venden los anuncios

Los anuncios en cuestión vendían diversión y felicidad. Esos productos se veían así como más divertidos y más deseables y se convertían en lo que los niños querían consumir.

El último estudio del ministerio de Consumo sobre alimentación infantil, presentado hace unas semanas, ya alertaba de que las cuotas de obesidad infantil se habían convertido en alarmantes, especialmente en aquellos hogares con ingresos más bajos. El precio de los productos, su estrategia de comercialización y la publicidad son factores que afectan a esos datos.

Cambio normativo

Y por ello no sorprende el último anuncio del Gobierno, que va en línea con otras acciones legislativas que se están realizando en Europa. Reino Unido, por ejemplo, anunció su proyecto normativo durante este verano. La publicidad de estos productos va a ser regulada de un modo más estricto.

El Ministerio de Consumo ha anunciado que prohibirá la publicidad de alimentos no saludables cuando se dirija a menores de 15 años, ampliando la norma que regulaba estos anuncios (y que los prohibía para menores de 12 años). Las expectativas es que la prohibición entre en vigor a lo largo de 2021 (se espera que se presente un decreto antes de cierre de año). El cambio legislativo implicará también eliminar ciertos reclamos. Los anuncios no podrán incluir a famosos ni personajes animados y no podrán emitirse ni en televisión ni en cines.

¿Será suficiente esta medida? Al fin y al cabo, esas normas ya afectan al horario infantil, pero eso no ha hecho que los niños no vean este tipo de anuncios, como han demostrado los estudios. Hace algo más de un año, una periodista se lanzó a ver un día de televisión para niños para El Comidista y sus conclusiones fueron claras: los anuncios siguen llegando a los niños vendiendo productos llenos de azúcar y poco saludables.

¿Normas para adultos?

Aunque los niños son el principal objetivo de este potencial cambio normativo, la comida basura se está convirtiendo en la protagonista de acciones de concienciación también para adultos, lo que invita a preguntarse si se cambiará la norma en algún momento del futuro.

El Ministerio de Consumo, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), por ejemplo, acaba de presentar una campaña de sensibilización sobre los problemas de los alimentos procesados ricos en azúcares añadidos para el público adulto.