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En lo que va de 2021, los clics en anuncios que muestran a gente "enrollándose" ha subido en un 165% en publicidad digital 

La idea se convirtió en uno de esos elementos recurrentes en las noticias y en las conversaciones, que la gente mencionaba en sus chats de WhatsApp y en las interminables conversaciones de qué se espera que pasará cuando 'todo esto' acabe. Un profesor de Yale había publicado un libro pronosticando hacia dónde iría el futuro y cómo sería el mundo post pandemia. Sus observaciones apuntaban que el mundo post-pandémico estará lleno de gente que busca más interacciones sociales.

Después de la pandemia, llegará el gasto, la vida social y la búsqueda de la felicidad. Los Felices Años 20 volverán, en un revival 100 años después. Si ellos tuvieron la gripe, los habitantes del siglo XXI han tenido el coronavirus. Básicamente llegará el gasto sin muchas barreras, la caída de la religiosidad y lo "licencioso sexual". Por eso, hace unas semanas todo el mundo parecía estar hablando de un mundo futuro lleno de fiestas y casi orgías. Y por ello el sexo se ha recuperado como un reclamo publicitario.

La idea de que el sexo vende se había pasado de moda. Los estudios confirman que la percepción de los anuncios sexis ha perdido valor. En una fecha tan cercana como el pasado mes de septiembre, un estudio señalaba que los anuncios con alta carga sexual no convencían ya ni a las mujeres ni a los hombres.

Los tiempos han cambiado y el reclamo del sexo ha perdido importancia. Por un lado, ha perdido su reclamo como shock advertising. Por otro, la publicidad de alta carga sexual ha dejado de funcionar porque sus imágenes y sus mensajes están muy ligados a una visión muy estereotipada de las cosas. Esos anuncios no venden porque suelen ser machistas, demasiado centrados en la mirada masculina y demasiado llenos de clichés.

Así es como se llegó a 2021 y ese es el contexto en el que operan las marcas y sus creativos publicitarios. Ese es también el contexto en el que el sexo en publicidad está teniendo un revival. Es importante notar que no lo hace porque las críticas hacia lo que lastraba la publicidad de alta carga sexual hayan terminado.

Lo hace por lo que la crisis del coronavirus ha supuesto. Los anunciantes, por tanto, deben tener muy presentes esas críticas y también lo que hacía que esos anuncios de antes hubiesen dejado de funcionar.

La nueva evolución de la publicidad pandémica

En general, la publicidad ha abandonado ya los mensajes pandémicos y está intentando crear una ilusión de normalidad. Ocurrió con las campañas de la Super Bowl, por ejemplo, donde la pandemia desapareció y dejó paso a los anuncios llenos de humor y nostalgia. La publicidad ha, desde entonces, intentado encontrar su nuevo espacio y recuperado una cierta normalidad temática. Los anuncios han empezado a mostrar el potencial mundo tras la pandemia y ahí se ha acabado recurriendo al anuncio con sexo.

Una campaña de una marca de ropa, Suitsupply, en la que se ve a gente frotándose y lamiéndose ha sido la primera. En redes sociales, la campaña tuvo su momento de gloria y de odio. Para estos últimos, saltarse las recomendaciones de distancia social les generaba repelús.

Sin embargo, la campaña no era más que la que se había convertido en el último viral de la publicidad. Si en los primeros meses del coronavirus ese espacio estaba ocupado por el anuncio solidario y por el emocional, ahora ha llegado el momento de recuperar el erotismo como reclamo de ventas. Business Insider ya adelanta una futura avalancha de este tipo de anuncios. El de Suitsupply es, simplemente, el primero que se hizo viral.

Los clics se disparan

Según datos que la agencia de publicidad e inteligencia artificial Pattern89 da al medio estadounidense, en lo que llevamos de 2021 los clics en anuncios que muestran a gente "enrollándose" ha subido en un 165%.

Esto ocurre porque ese tipo de anuncios ya no activan una oleada de críticas sobre distancia social y porque las propias marcas han empezado a usarlos como reclamos en la publicidad online. Como explican desde la agencia, desde principios del año, han visto "un pico gigante en el uso de gente en fotos íntimas" en los mensajes publicitarios, desde abrazándose a besándose o dándose la mano.

Las imágenes entran dentro de lo personal, pero sus datos apuntan a un salto desde el reclamo de la cercanía al de lo sexual. Los anuncios serán más en la escala de lo sexy y lo aspiracional. Esto es, venderán sexo.

Una directiva de una agencia de marketing, Sameera Razak, de The Directory, cree, de hecho, que la publicidad "picante" será una "extravagancia de los años 20" (también lo fue, podemos añadir, de los años 20 de hace 100 años). Las compañías tendrán que plantearse hasta dónde quieren llegar con eso, aunque también que sus anuncios sexis de 2021 no pueden ser iguales a los de 1994.