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Ahora mismo existe en torno al mundo de las aplicaciones y del marketing móvil la misma fiebre que pudo cundir hace diez años con las páginas web o hace tres o cuatro con respecto a las redes sociales. Innumerables empresas se obcecaban con la idea de tener su propia página o su propio perfil que sirviera como carta de presentación.

Pero, al igual que entonces, ahora muchos se precipitan a invertir dinero y esfuerzo en crearse su nueva cara online, sin dedicarle la misma cantidad de imaginación. Webs, perfiles en redes sociales y apps son realidades bien distintas, con unas posibilidades que les permiten ser mucho más que meros escaparates. Quien no reflexione largo y tendido sobre por qué quiere estar en los móviles o cómo le va a sacar partido a su presencia en smartphones y tablets está condenado a tener que volver a construir desde cero el día en que la navegación en móviles madure.

¿Por qué quieres hacer una aplicación?

Una pregunta muy evidente pero para la que es necesaria una buena respuesta. La primera que nos viene a la cabeza es probablemente sencilla y evidente: para incrementar las ventas, disminuir los gastos, aumentar la visibilidad de mi empresa, crear una imagen de marca... Pero ahí no puede acabar el proceso: la primera respuesta tiene que, a partir de ese punto de partida, adelgazar hasta caber por el ojo de una aguja.

Las aplicaciones son pequeñas porciones de lo que sería un programa al uso. Salvando algunas excepciones, por ejemplo los programas que ya existían antes de las apps y que ahora se han trasladado al móvil, el usuario de aplicaciones actual espera encontrar en ellas una solución a uno de sus problemas; no una herramienta completa que cubra un espectro amplio de necesidades.

Ponle apellidos a tu objetivo inicial: segméntalo en función del público al que te quieres dirigir, céntrate en un solo producto o servicio o en una única meta, como puede ser contribuir a la viralización de tu marca o premiar al heavy user.

¿Lo que quieres hacer con tu app lo hace una web?

Si no vas a aprovechar lo que ofrecen los móviles igual no necesitas una app. Las empresas de desarrollo te sabrán asesorar, pero conviene conocer bien la diferencia entre una web diseñada para móviles, una web app, y una aplicación en sí. Especialmente en el caso de las aplicaciones de iPhone o iPad, el último capricho de cualquier departamento de marketing. Mobivery lo explica excelentemente en su post: Apps nativas Vs. Web Apps. ¿Cuál elegir?

A favor del desarrollo de una app están todas las posiblidades que ofrecen los smartphones al funcionamiento de tu aplicación: el acceso a los datos del GPS o a la lista de contactos del usuario, la capacidad de enviar mensajes push, acceso a datos como la lista de contactos o la posibilidad de realizar cobros a través de iTunes (con el correspondiente mordisco de Apple, que se queda con una parte) o Google Checkout, entre otras.

En contra están, por una parte, las normas de la casa de la sidra: Apple decide el lenguaje de desarrollo, el sistema de distribución y la entrada de apps a la App Store, un tributo que a menudo compensa pagar; y en el caso de las apps para otras plataformas como Android o Blackberry, el problema es el todavía escaso pedazo del pastel que se llevan. Es cierto que las estadísticas dicen que el incremento de terminales Android amenaza la hegemonía de Apple, pero otros números también indican que en consumo de aplicaciones (descarga y uso), no hay nadie como los iphoneros.

La otra vía consiste en diseñar una web pensando en las pequeñas pantallas de los smartphones. La llegada del HTML5 abre las puertas a la posibilidad de ofrecer una experiencia del usuario muy rica que esquive los inconvenientes de plegarse a las exigencias de Apple, pero también evita los beneficios. El Financial Times está haciendo su experimento y todos estaremos pendientes de resultado de su emancipación.

¿Estás dispuesto a continuar lo que empezaste?

Se repite el cuento del 2.0 con este nuevo soporte. Las aplicaciones son como Tamagotchis que necesitan de la atención de sus progenitores para sobrevivir. ¿Cómo pretendes conseguir descargas?

El marketing para aplicaciones es todavía una disciplina en ciernes, para la que apenas existen media docena de consejos de SEO dentro de las tiendas de aplicaciones (cuida la descripción, keywords y categoría de tu descripción en la App Store o en Android market, etcétera), y su manera de promocionarse debe paercerse al marketing 2.0. Salvo que se cuente con un poderoso presupuesto para publicitarla, los canales más directos para acceder a la clientela de aplicaciones son las redes sociales. Y a estas alturas de la película ya todos sabemos que el marketing en redes sociales es una carrera de fondo.

Es posible que la navegación móvil sea la última revolución de Internet, pero los errores a los que están expuestos los departamentos de comunicación y marketing son muy parecidos a los que acabamos de ver pasar con las redes sociales.