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No solo tienen repercusiones en su reputación como compañía, sino que dan más argumentos a quienes los acusan de ser un monopolio
Por qué las nuevas condiciones de uso de Whatsapp son un tiro en el pie para Facebook

Es probable que no pocos usuarios del servicio hayan aceptado las nuevas condiciones de uso prácticamente sin pensarlo. Es lo que me ocurrió a mí, de hecho. Estaba en medio de una conversación cuando emergió el pop up de aceptación y le di casi sin mirar qué estaba aceptando. Una de mis amigas reconoce que es probable que ya haya aceptado las condiciones, aunque no es capaz de recordar si lo ha hecho o no. Sin embargo, y a pesar de esta aceptación casi intuitiva, las nuevas condiciones de uso de WhatsApp se han convertido en una de las pesadillas en términos de reputación que ha tenido que afrontar Facebook en un año que ya ha empezado siendo nada sencillo.

En los días que el pop-up estaba apareciendo a más gente, WhatsApp era uno de esos temas recurrentes en Twitter. En mi feed se cruzaron protestas, memes y una infografía que de forma pictográfica explicaba a qué acabábamos de dar nuestra aceptación. Por todas partes empezaron a aparecer artículos sobre Signal, una app alternativa de mensajería que además llegó con una bendición extra de Elon Musk, el viral responsable de Tesla.

Las nuevas condiciones de uso cambian muchas cosas. Por ejemplo, permiten facilitar el ecommerce vía app pero también amplían el uso y recopilación de datos. Las nuevas condiciones de uso también "permitirán compartir información adicional entre WhatsApp y Facebook y otras aplicaciones como Instagram y Messenger, como contactos y datos del perfil, pero no el contenido de los mensajes, que permanecen encriptados". Esta es la condición que se ha convertido en el epicentro de la polémica, ya que hace que la presencia de Facebook en la vida privada de los usuarios se vuelva más intensa.

Eso sí, aunque los usuarios europeos deben aceptar las nuevas condiciones de uso, sus datos no serán intercambiados con Facebook. La empresa ya ha publicado una explicación dejando claro que eso no ocurrirá en la Unión Europea (tampoco lo harán en Reino Unido y los demás países del Espacio Económico Europeo). No lo harán por, según algunos analistas, el peso de las normas europeas de protección de datos. Facebook ha explicado que su decisión viene marcada por las negociaciones que mantiene con los organismos de protección de datos de la UE, como recoge la BBC.

Más argumentos para los reguladores

Y ahí es, de hecho, donde se podría encontrar el primero de los tiros en el pie que este movimiento podría suponer para Facebook como corporación. Tener acceso a esos datos servirá para perfilar de forma mucho más efectiva la publicidad, pero ¿es realmente una buena decisión a largo plazo y más sabiendo en qué estado se encuentran las cosas para la compañía?

2020 se cerró con muchos frentes abiertos para Facebook y uno de ellos es la de las medidas antimonopolio. Las administraciones tanto europeas como estadounidenses están investigando si Facebook resulta un monopolio de facto. Uno de los puntos de lucha es, justamente, el papel que tienen las posesiones de Facebook como WhatsApp.

La acusación en Estados Unidos, donde la mayoría de los fiscales generales de los estados de EEUU se han puesto de acuerdo para lanzar un caso conjunto, pide que Facebook se separe de Instagram y de WhatsApp. En la Unión Europea, Facebook ha protagonizado sentencias, como una alemana, que concluyen que son un monopolio de información y la UE trabaja con el objetivo de fragmentar su poder. Darse más margen de maniobra para usar los datos de WhatsApp para perfilar su publicidad simplemente da más armas y más argumentos a estos organismos para reforzar sus posiciones.

Lo que supone para los usuarios

Pero este no es el único punto en el que la decisión de Facebook se convierte en un golpe en su reputación y en su imagen. Facebook tiene un serio problema de desconfianza entre sus usuarios, que consideran cada vez más que invade su privacidad y que no es de fiar.

Esto simplemente ha hecho que la situación se refuerce, especialmente porque a los usuarios del servicio no se les ha dado ninguna otra opción. Es aceptar o desaparecer. Desde la asociación de defensa de los internautas La Quadrature du net señalan, incluso, que esto puede hacer que el movimiento sea ilegal: "si la única manera de rechazar es la de dejar de usar WhatsApp, el consentimiento es forzado y el uso de los datos personales ilegal".

El daño en la reputación de Facebook, aun así, ya está hecho y la compañía podría haber lastrado su posición futura, justo en el momento en el que debería haber estado trabajando para recuperar la confianza ya perdida entre sus usuarios.